Paso a señalar algunos lugares de interés de este último capítulo.
1. Consta en este capítulo la intimísima relación existente entre el "carácter inmanente del ser vivo" y "el vivir ético", es decir, la relavancia antropológica de esa nota metafísica de todo ser vivo.La cuestión es ¿Qué postura adoptar ante lo que "sucede"? Fanatismo, cinismo y serenidad.
2. Realismo ético: libertad con un punto de partida y libertad que configura la propia vida. Estas tesis superan con mucho la propuesta roussoniana relativa a la espontaneidad de la libertad; como también la falacia de la libertad como autonomía, en su referencia al orgien (partimos de algún sitio), y en su referencia al fin (nos dirigimos a la relación interpersonal, a la no-autonomía, a la no-independencia).
3. Responsabilidad, superación de toda frivolidad, necesidad imperiosa de "decidir atendiendo a lo real": "la propia actividad a lo largo del tiempo adopta la forma de destino. Quien no desee esto no podrá actual. Pero esto tampoco le servirá de nada porque la omisión se le convertirá en destino".
4. Las cosas más relevantes de nuestra propia biografía no son "elegidas", sino que "nos las encontramos". Cierto que nuestras decisiones son relevantes, pero se entrecurzan con otras tantas circunstancias no elegidas. O desesperamos de la relevancia de nuestras decisiones -todo queda sumido en el devenir histórico que está fuera de mi dominio-, o "acepto", "asumo" el sentido de lo que no elijo, pero "encuentro en el camino".
En cuanto al cinismo, en primero os dije (creo) que los cínicos me dan miedo. La perspectiva que adopté respecto al cínico era la de su capacidad de mentir con la palabra y con el cuerpo. Aquí la mentira es "posición existencial" frente a la realidad. Tal vez se entienda aún más por qué hay que "huir" del cínico -Spemann propone combatirlo si se dedica a hacer daño-.

42 comentarios:
¿Es la serenidad la actitud que debemos adoptar frente a aquello que no podemos cambiar?
Sin duda alguna creo que la serenidad es la virtud propia de quien espera, sobre todo es una forma voluntaria para aceptar el destino como tal. De esta manera aceptamos la vida con sus éxitos y sus fracasos, con sus límites, pero en definitiva seremos poseedores de una vida feliz. En este sentido se me ocurre otra pregunta ¿quién desea una vida “perfecta“? creo que la respuesta no está ni en el fanatismo, que no reconoce límites morales; ni el cinismo, que renuncia al sentido.
Spaemann intenta está muy acertado y dice: “quien no acepta el destino, no puede aceptarse a sí mismo. Y sin amistad consigo mismo, no puede darse una vida recta”.
Un saludo a tod@s!
Sobre el último capítulo, capítulo VIII:
Este capítulo habla sobre la serenidad.
La serenidad tiene mucho que ver con la aceptación de la realidad. El hombre actúa y al actuar se relaciona automaticamente con la realidad. Para el hombre no hay acción que venga de la nada y conduzca a la nada, mismamente somos creados y somos fin de otro acción. El mero hecho de provenir de otra acción nos hace también poseer unas condiciones de antemano que afectan a nuetsro modo de ser, de actuar...
Me ha gustado mucho que haga referencia a la típica frase de "yo soy así" cuando haces una cosa mal con el unico fin de justificarte, hoy en día recuurrir a esa ESCUSA es muy normal y a la vez lamnetable desde mi punto de vista, es no hacerte justicia ni a ti ni a los demás conformandote con algo que en realidad también para la propia persona es poco creible.
La propia actividad adopta la forma de destino, esto no es controlable, en el momento que actues estarás formando tu destino y si no actuas por miedo a formarlo lo formaras igualemente. Esto hace referencia a lo que ya vimos en clase de que uno jamás puede controlar las consecuencias de sus actos a largo plazo.
Según Spaemann hay como tres tipos de persona o tres tipos de posturas frente al destino, está el fanático que afirma que no existe más destino que el que nosotros damos y ponemos.
El cínico que renuncia al sentido, considera la cción bajo el aspecto del acontecer mecánico y por último la postura de la SERENIDAD.
La serenidad es aquella actitud del hombre que acepta voluntariamente lo que el no puede cambiar, esta es la actitud de quien acepta los límites.
Da dos ejemplos sobre como la gente actua en los diferentes momentos, los estoicos por un lado enseñaban a no tener pasiones, condenaban la compasión y actuan por pura razón moral aunque aceptaban la propia naturaleza. La doctrina cristiana enseña la serenidad ante el destino. Aceptan los límites que son delimitados de acuerdo con la realidad.
Se debe hablar también sobre el fracaso, el que actua debe aceptar también un posible fracaso, ya que, la realidad por una parte posibilita la actividad y por otra la hace fracasar.
La serenidad es una cualidad que el hombre debe poseer, es una obligación para con sus iguales, debemos ayudar a la gente a que acepta los límites de su destino. La serenidad es una propiedad del hombre feliz, "La felicidad no es el premio de la virtud, sino la virtud misma"
Buenos días.
Voy a recoger algunos puntos importantes de este capítulo:
• Cada vida humana es más bien un todo de sentido, es decir como vimos en capítulos anteriores es un fin en sí mismo.
• El individuo es responsable de su comportamiento en un sentido absoluto.
• No podemos elegir si relacionarnos o no con la realidad.
• Debemos aceptar el destino, lo que significa haber aceptado unas condiciones dadas. Sólo se pueden modificar estas condiciones si se acepta previamente determinado marco de actividad.
• Tenemos límites en nuestra naturaleza que los descubrimos durante nuestra vida.
• Todo los que hacemos en la vida nos modela.
• Para actuar hay que estar dispuesto al dolor del destino.
• 3 formas de relacionarse con lo que sucede:
FANATISMO: no hay sentido que el que nosotros le damos y ponemos. No aceptan el destino. Se acaba convirtiendo en cínico.
CINISMO: contrario al fanatismo, la realidad en contra del sentido, renuncia al sentido. Es el derecho del más fuerte.
SERENIDAD: actitud que acepta voluntariamente lo que no puede cambiar. Es la actitud correcta.
• La amistad entre generaciones es condición para que el destino no se muestre como algo enemigo.
Capítulo interesantísimo y de gran profundidad sobre la importancia de la serenidad para poder cambiar de verdad el mundo y llegar a la felicidad a través de esta actitud.
Toda la exposición que hace Spaemann acerca de la realidad y que sirve de base para explicar la serenidad me ha parecido muy ilustrativa y necesaria para el enfoque de muchos problemas que afectan a nuestro mundo
La realidad es como es y nosotros no la podemos cambiar, lo mismo que nosotros no vale con que digamos “yo soy así” como una manera de justificar nuestras acciones, ya que nuestras acciones son las que nos van modificando. La idea acerca del destino según Spaemann “nuestra actividad anterior reviste…todo lo que hacemos…nos modela de manera irrevocable”, p. 115. No tenemos el futuro en la mano ni podemos controlar a largo plazo controlar las consecuencias de nuestro actuar.
Me resulta muy clarificador las tres actitudes que señala frente al destino: fanatismo, cinismo y serenidad.
El fanático constituye un peligro a mi modo de ver porque se erige en una especie de salvador puesto que piensa que sólo gracias a su actuar adquiere sentido el mundo.
El cínico que a la larga se convierte en fanático. Ambos de distinta forma combaten la realidad y acaban en reconocer su falta de sentido “la realidad que rodea nuestras acciones que les sirve de presupuesto y en la que desembocan, no tiene sentido”, p. 118.
La actitud razonable y constructiva ante el destino es la serenidad, acepta voluntariamente lo que él no puede cambiar. Acepta con realismo que hay límites a las acciones. No es apatía que inmoviliza, el sereno actúa y no deja que el mal avance, sino que lo haga el bien. Para que el hombre viva amistosamente con los demás y consigo mismo es necesaria una serena aceptación de la realidad. Se puede decir que la serenidad se identifica con la felicidad.
Hola, soy Ana Isabel López
Primero decir que al terminar el capítulo he mirado las pastas del libro con pena y he empezado a “reflexionar” sobre lo rápido que pasa el tiempo; para resumir lo último leído me gustaría comentar sobre lo que adelantas con respecto a las decisiones relevantes que tomamos en nuestro caminar sea “en un largo o corto plazo de vida”.
Cuando decidimos y actuamos después, pensamos: “aquí perdí la mirada” o no actúe como debía” pero es cierto que, esto nos enseña a hacerlo mejor la próxima vez y te da más experiencia.
El problema se acentúa si esa actuación que tú piensas que está bien realizada, el entorno no lo acepta, esa intención que has tomado, como dice Spaemann sólo se consuela con el "yo soy así" es decir con la famosa EXCUSA que ha sido ya comentada.
Creo que lo importante es saber actuar bien pero, para quienes critican y aplauden a la vez, somos su DESTINO lo mismo que “ellos” son el nuestro y es cierto que, desde que nacemos vamos buscando esos modelos a seguir y si se puede elegir me quedaría con todos los que llevan consigo la virtud de la SERENIDAD pues, como dice el autor no significa pasividad sino que, busca tener esa armonía y la forma de poder luchar para poder cambiar un poquito este mundo en el que nos ha tocado vivir siempre claro, buscando esa felicidad que nos da la LIBERTAD y que no busca “independencia”.
¡Hasta pronto y Muchas gracias!
Buenos días, soy Consuelo Soldevila de 2º LE.
Para empezar comentar un par de afirmaciones de Spaemann con las que estoy de acuerdo sin duda, “Es el mismo individuo quien tiene que responder de su comportamiento en un sentido absoluto” y “para el hombre no existe acción alguna que no tenga presupuestos, que venga de la nada y conduzca a la nada, eso significa ya haber aceptado unas condiciones dadas”. Esto tiene gracia en cierto sentido, ya que a mí me parece una obviedad, algo totalmente correcto objetivamente hablando, pero como bien dice Spaemann vemos que para algunos no es tan obvio, sin ir más lejos en la política.
Otro punto interesante me ha parecido el hecho de utilizar muchas veces nuestra forma de ser como excusa, ya que es muy recurrente en nuestro día a día, pero es totalmente cierto que nuestro “ser-así” no es algo fijo, algo impuesto, si no que es fruto de nuestra experiencia, de nuestras acciones y reacciones.
Además, Spaemann comenta las diferentes formas de enfrentarse a la realidad, a lo que nos va sucediendo día a día, y para enfrentarse a ello describe tres posiciones, tres formas de hacerlo. En primer lugar describe la postura fanática, describiéndola como “estar afincado en la idea de que no existe más sentido q el q nosotros damos y ponemos”, aparte de no reconocer límites morales a su proceder. En segundo lugar habla del cínico, que aunque no muy lejos del fanático, lo describe como una persona q renuncia al sentido y cree en el derecho del más fuerte, además de vivir con la ironía presente de forma constante. Para terminar, habla de la serenidad, y la pone como la única actitud razonable del hombre frente al destino, la manera de enfrentar lo que nos sucede sin extremismos en ninguna dirección. Una persona serena, según Spaemann es aquel que “acepta voluntariamente, lo que él no puede cambiar; es la actitud de quien acepta los límites”, es decir estar a buenas con lo que nos “venga”, para mí tratar las cosas de la mejor manera que nos sea posible sin caer en la desesperación o la frustración, aunque la resignación es algo tan humano que es posible, es aceptable. Por lo que “quien no acepta el destino, no puede aceptarse a sí mismo” y sin eso es imposible darse una vida recta, una vida en la que la persona esté a gusto consigo misma y con los que le rodean.
Como conclusión, relacionándolo con la serenidad, dice que “la persona feliz tiene la necesidad natural de comunicar su felicidad. Y la alegría participada es doble felicidad. La serenidad es una propiedad del hombre feliz”. La verdad es que no tengo mucho q discutir a esto, estoy bastante de acuerdo ya que creo que la manera de enfrentarse a la vida, a las cosas es cuestiñon de uno mismo, y que siempre todo será no más fácil, pero si más útil a la larga, si lo enfrentamos con serenidad y todo lo que ello conlleva. Al final es cuestión de actitud.
Muchas gracias por todo y suerte a todos!
Hola a todos.
Un saludo a todos.
Como comentario del capítulo VIII, para seguir un orden concreto, primero voy a comentar los cuatro puntos que ha escrito consuelo en la introducción del blog y a continuación plantearé algunas preguntas.
- “Carácter inmanente del ser vivo”: las personas al actuar modificamos a la vez las condiciones que enmarcan nuestro conocimiento. Es decir, al actuar o al obrar de una forma estamos cambiando nuestra propia forma de ser, naturaleza y en general nuestra biografía. Configuramos nuestras vidas con el pasar de los días. Todo lo que hacemos nos modela de manera irrevocable.
- “Libertad”: la tenemos a la hora de actuar. Según el autor existen tres formas: fanatismo (aquel que argumenta que no existe más sentido que el que nosotros damos y ponemos), cinismo (que considera que la acción está bajo el aspecto del acontecer mecánico) y la serenidad (quien piensa que lo que no podemos evitar ocurre de todos modos).
- El destino: la propia actividad a lo largo de nuestros días adopta la forma de destino. No podemos saber que nos pasará en un futuro porque estamos sujetos por el destino. Nadie puede predecir lo que el pasará en unos años. Por ello debemos adoptar una postura serena y adoptar el destino para aceptarnos a nosotros mismos.
En cuanto a las preguntas: ¿A qué se refiere el párrafo que habla de desasirse de si porque realmente no existe una frontera clara entre actuar y “sufrir”? ¿Es verdad que quien asume lo que de todas formas sucede, nada le puede suceder contra su voluntad? Yo no estoy de acuerdo porque aunque tú pienses que algo es inevitable, siempre puedes hacer “algo” para que las consecuencias sean menores o mejores. Es imposible no actuar ante una determinda situación. Sino, ¿no moriríamos? ¿Por qué habla del suicidio?
Un saludo.
En este último capítulo se tratan las diversas posturas que se pueden adoptar ante un hecho que ha ocurrido, muchas veces a consecuencia de tus propios actos, y otras independientemente de ellos.
Lo primero que se deja claro es que el hombre tiene que ser responsable de todos sus actos, y por tanto, asumir sus consecuencias, aunque no seamos capaces de controlarlas.
Las tres posturas entre las que cabe respuesta a lo que nos viene de fuera, y que en cierto modo nos influye pueden ser: fanatismo, que consiste en considerar al hombre por encima de todo, es decir, sin él nada tiene sentido; cinismo, que renuncia al sentido (de las cosas). El cínico cree en el derecho del más fuerte, y esto lleva a que sólo sea posible la justicia entre los que tienen fuerzas semejantes; por último, la serenidad, que es la actitud de aquel que asume voluntariamente lo que le viene dado o lo que le ocurre.
Ante un acontecimiento que no podemos modificar, es mejor aceptarlo, pues no aceptarlo supondría, no aceptarnos a nosotros mismos, y por tanto nos sería bastante difícil llevar una vida recta.
Por último se hace referencia a las labores de ayuda y voluntariado, pues con ellas se ayuda a la gente a encontrar la serenidad que quizá le falta, y al descubrírsela, les descubrimos también que merece la pena vivir. Mucha gente acaba con su vida tras una situación difícil que le viene impuesta y no puede solucionar; por esto es también por lo que se puede decir que una persona serena es una persona feliz.
Hola, soy José Manuel Juez González.
Capítulo 7:
La serenidad es una actitud que deberiamos poseer todas las personas, es aquella actitud de la persona que acepta su realidad, es decir, la realidad. Esta aceptación supone aceptar también los fracasos de cualquier actividad.
El aceptar la realidad es en parte aceptar el sentido de la vida de cada uno.
Todo el mundo debe aceptar el destino porque el aceptar el destino supone aceptarse a uno mismo.
Una persona al actuar ya forma su destino, las personas no pueden controlar las consecuencias de sus actos a largo plazo es imposible , toda acción del hombre forma su destino y toda acción se relaciona con la realidad.
Esta el hombre sereno, el fanático y el cínico. El fanático afirma que el sentido de nuestra vida lo ponemos y "manejamos" nosotros mismos, el cínico renuncia al destino, actúa por mera mecanización y por último está el hombre sereno, que es a lo que debemos aspirar todos, este acepta la realidad, los límites de esta y con ello su destino y sentido de la vida.
En este último capítulo se hace una reflexión sobre la repercusión de nuestros actos en nosotros mismos. Cada palabra, cada gesto, cada lectura, cada película que vemos y cada omisión nos va configurando indirectamente y se convierten a su vez en nuestro destino.
Como vimos el año pasado muchas cosas en nuestra vida nos vienen dadas al margen de nuestras elecciones, ¿qué hacer ante esas condiciones dadas de antemano sin haberlas elegido? Hay tres posibilidades de relacionarnos con ellas:
- Por un lado tenemos la actitud del fanático que entiende que no existe otro sentido sino el que nosotros nos damos y ponemos.
- En segundo lugar encontramos la actitud del cínico que renuncia al sentido.
- Por último la actitud de serenidad que entiendo según las palabras de Spaemann, que consiste en situarnos de forma consciente ante lo que nos sucede incorporándolo al sentido de nuestra vida, en pocas palabras podríamos decir que la serenidad consiste en una aceptación voluntaria de la realidad que nos viene dada y que no podemos cambiar. Es dotar de esperanza aquello que nos viene dado, orientándolo hacia el obrar feliz del que hablábamos en clase. Por eso Spaemann establece una estrecha relación entre la serenidad y vida recta o feliz, porque entiende la serenidad como una condición necesaria para una vida feliz, porque en la medida en que una persona acepta su destino puede aceptarse a sí mismo y a los demás, en definitiva puede "hacer justicia a la realidad".
Buenas tardes, soy María Moral de 2º de Ed. Primaria, y me gustaría comentar este último capítulo sobre la serenidad.
Nuestra forma de ser viene ordenada por nuestras acciones, continuamente. Nos influye indirectamente (cada una de ellas). Tener en cuenta que todo aquello que hacemos nos deja marca en nuestra vida, lo bueno y lo malo, para bien o para mal, lo que forma nuestro propio destino.
Al actuar, no es que tengamos el futuro en nuestras manos, sino que, al contrario, el ser humano debe tenerlo en cuenta, aceptarlo y enfrentarlo como se nos presente, de manera positiva. No podemos controlar nuestras acciones a largo plazo, pues no sabemos lo que nos puede deparar el futuro.
Si actuamos guiándonos solo por nuestros sentimientos, si tener en cuenta sus consecuencias, estas pueden ser fatales. Es bueno actuar guiándonos por ellos, pero hay que medir nuestros impulsos, teniendo en cuenta las repercusiones de nuestras acciones.
Podemos caer en el fanatismo o cinismo, acciones que tienen en común que la realidad que observan está falta de sentido, o piensan que no es la adecuada, y la cual hay que cambiar.
Por eso es importante la serenidad a la hora de actuar. O de aceptar firmemente la realidad, y sus posibles límites. Es decir, las cosas que se nos presentan en la vida, las cuales pueden ser inmodificables, son ya parte de nuestro destino, y debemos aceptarlo con rectitud.
No significa que seamos impasibles ante las repercusiones de nuestras acciones, o si hemos fracasado con nuestros planes, dejarlo pasar. Debemos aceptarlo y actuar con precaución en un futuro.
Como dice Spaemann, “la resignación ante lo inevitable es verdaderamente humana sólo si lo inevitable se muestra realmente como tal”. Es decir, habiendo intentado por todos los medios el conseguir nuestros propósitos; pero si ello es inmodificable, resignarnos ante ello, será una manera de vivir honestamente con nuestros iguales y con el resto del mundo.
Un saludo y gracias.
Hola, Buenas tardes soy María Dáneo de 2º lengua extranjera.
El hombre por naturaleza tiene una serie de fronteras y a partir de estas el hombre con su libertad actúa. No se puede actuar teniendo en cuenta que la libertad es poder hacer lo que nos dé la gana porque así el hombre no está aceptando ni aceptará estas fronteras. Antes de actuar por supuesto el hombre tiene que tener en cuenta las consecuencias de aquella acción que va a realizar, después de actuar la propia persona es la responsable de la acción, por lo que el también es el responsable de las consecuencias, sean buenas o malas, pues toda acción tiene queramos o no queramos unas consecuencias a tener en cuenta. “Los hombres al actuar modifican las condiciones que enmarcan su comportamiento”. Cada acción aparte de tener unas consecuencias siempre ejerce algo de forma directa o indirecta sobre nosotros mismos.
Toda persona que actúa tiene que someterse a su destino, solo se puede obrar si se está dispuesto a esto. Según Spaemann nunca por mucho que consideremos nuestras acciones vamos a poder controlar las consecuencias a largo plazo por lo que siempre el actuar significa despreocuparse de las intenciones. Yo no estoy nada de acuerdo con esta explicación, en primer lugar es verdad que nunca vamos a saber del todo las consecuencias pero yo creo que más o menos muchas veces sí que se saben las consecuencias a largo plazo pero aunque esto sea como dice Spaemann la persona nunca tiene que según mi opinión que despreocuparse de sus intenciones, porque si no nadie nunca tendría la culpa de nada y esto yo creo que no es así.
Spaemann también distingue tres posibilidades respondiendo a la relación en la que podemos situarnos con lo que sucede:
1. Fanático: persona para la que no existe más sentido que el que nosotros le damos.
2. Cínico: persona que no acepta el sentido de la realidad.
3. Serenidad: persona que acepta lo que él no puede cambiar como un límite lleno de sentido.
Quien no acepta el destino no puede aceptarse a sí mismo. La resignación ante lo inevitable es lo verdaderamente humano.
Yo creo que todo esto queda muy bonito puesto pero que realmente es muy difícil de llevar a cabo. Porque a una persona que lo está pasando muy mal y que no entiende el porqué de lo que está pasando no le puedes decir que tenga serenidad porque en esos momentos yo creo que en lo único que piensas es en ti misma. Yo sinceramente valoro muchísimo a las personas que se toman con mucha serenidad todas las cosas que le puedan pasar ya que me parece algo realmente valorable.
La realidad es como es, y cada persona es como es, pero esto no nos determina ya que nuestras acciones van cambiándonos a lo largo de la vida.
Hagamos lo que hagamos, estamos marcados por un destino, (según Hegel, "el principio de la ciencia moral es el respeto que debemos tener al destino") y ante este destino Spaemann habla de que cada persona adoptará una postura diferente ya sea fanatismo, cinismo, o serenidad.
Hemos de aceptar el destino con serenidad, así viviremos bien con los demás y con nosotros mismos y se nos dará una vida recta.
Una persona serena, aceptará la realidad de su vida tanto con sus éxitos como con sus fracasos.
Alberto Flores García de la Parra
Educación Primaria
Capítulo 8
En este último cápítulo, Spaemann entra de lleno en la clave para intentar llevar una vida feliz, en armonía con nuestras decisiones y actuaciones a través de la serenidad. Llega a decir la "la serenidad es una propiedad del hombre feliz" Es interesante reflexionar quien acepta la marcha de las cosas, acepta los límites de aquello cuanto le viene dado es más feliz. Lo que en un principio podría parecer dejadez o pasividad a la hora de aceptar el destino, Spaemann pone de manifiesto que mostrarse sereno no implica mantener una actitud sumisa, de entrega absoluta ante lo que nos llega, sino también intentar modificar nuestro quehacer diario, modificar la marcha de las cosas para que generaciones venideras puedan comprender nuestros hechos y desarrollen capacidades de identificación para proseguir con su tarea.
Considero importante que los alumnos crezcan en serenidad ante los acontecimientos más cercanos a ellos, en un contexto adecuado para su entendimiento. Mostrarse pesimista e indiferente ante ellos llevaría a una actitud de absoluta resignación y falta de compromiso ante su actividad.
En ese intento de mostrarse sereno hay que tener en cuenta que cada intento de modificar, o cada acto que hagamos puede cambiar la valoración de lo sucedido. Por lo tanto, deberíamos adentrarnos en un cambio acorde con el propósito de mejora de nuestra actividad. Es cierto que no podemos controlar las consecuencias de nuestras actividades a largo plazo, pero debemos intentar que dicha actividad, su modo de representarla y actuar sobre ella, suponga un enriquecimiento sobre lo anterior, de esta forma lograremos ser acordes a nuestro modo de actuar dejando a los demás un legado, no sé si bueno o malo, pero un legado que deberá ser comprendido y valorado para que sea estudiado con absoluta serenidad.
Muchas gracias.
Hola,
El capítulo 8 comienza preguntándose el por qué de reflexionar sobre aquello sobre lo que no podemos influir.
También nos dice que cada vida humana es un todo de sentido, siendo el individuo quien responde de su comportamiento en un sentido absoluto.
Se supone que nuestro actuar debe estar lleno de significado, es decir, debe ser razonable teniendo en cuenta las circunstancias que se dan para que actúe de un modo u otro. Y además nuestra actuación puede modificar dichas condiciones iniciales. Según esas condiciones externas somos de un modo u otro, tenemos una biografía u otra, etc.
Sin embargo, nuestra forma de ser, aunque en cierto modo sea fija, también pude cambiarse en alguna medida.
Lo que entiendo de esta parte del capítulo es que, cada uno de nosotros nace rodeado de unas circunstancias que le van a marcar en cierto modo su actuar, su ser, etc. lo cual no significa que no haya también un margen de cambio. Siempre podemos actuar en una u otra dirección y “construir así nuestro destino”. No podemos prever cada una de nuestras acciones a largo plazo, porque no sabemos que efecto tendrán. Ante aquello que nos sucede y no podemos cambiar podemos adoptar tres actitudes: fanatismo (fanático es quien cree que no hay más sentido que el que nosotros damos), cinismo (cínico es quien renuncia al sentido) o serenidad (consistente en aceptar el destino, aquello que no puede cambiar).
Solo tiene sentido la acción buena cuando aceptamos las cosas que no podemos cambiar con serenidad. Si aceptamos aquello que nos sucede, sea bueno o doloroso obraremos bien en cualquier caso. Esto ocurre también porque creemos que el mal no consigue imponerse, sino que es el bien quien se impone.
La persona serena actúa con firmeza aunque acepta la marcha de las cosas, lo cual hace posible su actividad que puede fracasar o no. Gracias a esa serenidad el hombre vive en amistad con los demás. Por tanto, la serenidad es condición para tener una vida feliz.
En el capítulo también se habla de cómo los mayores deben introducir a los jóvenes los valores, hasta que los comprendan y puedan aceptarlos como parte de su herencia, es decir, que también las generaciones posteriores deben aceptar la realidad tal y como se la han dejado las generaciones anteriores. También es responsabilidad de las generaciones dejar la realidad adecuada para que los que vengan puedan adaptarse a ella y aceptar dichos valores.
Hola Buenas tardes, soy Clara Del Campo de 2º de educación primaria.
Me gustaría hacer un breve resumen de aquello que me ha llamado la atención del capitulo 8: La serenidad.
Algunas palabras claves del capítulo:
Serenidad
Actuar
Fanatismo
Cinismo
La serenidad es una actitud que deberíamos poseer todas las personas, es la apatación de la realidad de cada una de ellas.
Sin embargo actuar significa siempre despreocuparse de sí y de las propias intenciones.
Fanatismo: una persona fánatica es aquella que piensa que no hay más sentido que el que nosotros damos y ponemos. El fanático no reconoce los límites morales. El fanático se convierte en cínico.
Una ventaja de este es que sí quiere sentido se le podrá explicar, al cínico no.
Lo contrario de fánatico es cínico,este renuncia al sentido,no adopta el partido del sentido contra la realidad, sino el de realidad contra el sentido.
Esta es una enfermedad que priva al hombre del sentido de la vida.
Por último decir que quien no acepta el destino, no puede aceptarse a sí mismo. Y sin amistad consigo mismo, no puede darse una vida recta.
Muchas gracias.
Sofía Fernández Merino
2º Lengua Extranjera
Tema VIII: Serenidad o actitud ante lo que podemos cambiar.
Este apartado empieza afirmando que le ética solo puede tratar con los actos que dependen de nosotros porque cada persona tiene que responder de su comportamiento en sentido absoluto; y por eso hay que ver a la persona como un todo en sí misma.
Aquí entra en juego la responsabilidad de nuestros actos, porque, nada más empezar a actuar ya estamos forjando y aceptando nuestro destino, estamos creando nuestro propio destino, aceptando las consecuencias que se derivan de nuestros actos… Cabe decir también aquí que la gente que no actúa por miedo a equivocarse ya esta eligiendo una opción, porque la omisión ya nos está haciendo forjar nuestro destino de un modo u otro.
Llegados a este punto hay que mencionar que no existe una frontera clara entre sufrir y actuar, dado que el sufrimiento es también una forma de actuar y, o nos situamos frente a la realidad y la aceptamos intentando hacer un mundo más justo aunque ello conlleve sufrimiento, o solo nos queda una alternativa: suicidarnos.
Ante la forma de situarnos frente a la realidad tenemos tres alternativas:
1. Fanatismo: Para el fanático no existe más sentido que el que nosotros damos y poseemos. Fanático es el revolucionario que no reconoce límites morales a su proceder, porque parte de la idea de que sólo gracias a éste adquiere sentido el mundo.
2. Cinismo: El cínico renuncia al sentido, considera la acción bajo el aspecto del acontecer mecánico es decir; cree en el derecho del más fuerte por lo que solo puede haber justicia entre dos fuerzas similares.
3. Serenidad: La actitud de aquel que acepta voluntariamente como un límite lleno de sentido, lo que él no puede cambiar. Ante esto la doctrina cristiana afirma que la fe en Dios incluye la idea de que las malas intenciones deben convertirse a la larga en su contrario y colaborar para el bien.
Para concluir diré después de lo citado anteriormente, que la serenidad es la condición para que el hombre pueda vivir amistosamente con las demás personas y consigo mismo, por lo tanto, es la condición para ser feliz.
Buenas tardes soy Aurora Amedey Ramírez, de educación primaria. En el capitulo ocho nos habla de la serenidad. Antes de comenzar realizare una pequeña definición de que es la serenidad, es una propiedad del hombre feliz. Pero a la hora de hablar de serenidad se debe comentar y aclarar “el destino.”
El destino no es algo futuro ya que esta influenciado con las actuaciones del pasado y del presente. Las personas a diferencia de los animales vamos tomando decisiones que van marcando y cambiando las condiciones de la vida, están reflejando nuestro modo de ser. Las personas no somos únicamente de una manera determinada estamos constantemente educándonos, aprendiendo y podemos cambiar algunos aspectos de la personalidad, ir mejorando, no se puede ser mediocre y decir como escusa “yo soy así” pues habría que mejorar en ese aspecto aunque requiera un mayor esfuerzo. Además debemos ser conscientes que todas nuestras acciones tienen unas consecuencias y eso va marchar nuestra vida. Aunque actuemos en conciencia no se sabe con exactitud lo que va a pasar en el futuro, existen hechos que no podemos controlar.
Se debe diferenciar entre: fanatismo, cinismo y serenidad. El fanático no reconoce los límites morales, tiene la idea de que no existe más sentido que el que nosotros damos y ponemos. El cinismo es una enfermedad que priva al hombre del sentido de la vida, es decir, el cínico es el contrario del fanático se basa en el derecho del mas fuerte sin respetar a la persona en su totalidad. Por último la serenidad es la actitud razonable del hombre frente al destino. Es aquel que acepta los límites, la naturaleza, sabe también llenar de sentido sus fracasos. Es así como aceptando y dándole sentido no solo a las alegrías sino también al sufrimiento, convivir amistosamente, aceptar la realidad es como se conseguirá una vida feliz.
Un saludo.
Sobre este último capítulo voy a comentar algunos puntos que me han parecido importantes. Partimos del punto de que cada vida humana es un todo de sentido y que es el individuo quien tiene que responder de su comportamiento en un sentido absoluto, es decir, lo que ha hecho o ha dejado de hacer es algo irrevocable y forma parte de su vida.
El hombre tiene que aceptar las condiciones existentes, y actuar es hacer en las condiciones actuales, no las que uno elige; y dentro de esto, hay que actuar lo mejor que te permitan dichas circunstancias. Por eso, uno tiene que ser aceptar su marco de actividad, y ser consciente de que todo lo que hacemos nos va modelando poco a poco. Esta actividad realizada poco a poco adopta la forma de destino.
Desde el punto de vista de Spaeman existen tres maneras de situarnos con lo que sucede:
- Ser fanático, estando cerrado en la idea de que no existe más sentido que el que nosotros damos y ponemos, sin reconocer los límites morales ya que parte de la idea de que sólo gracias a él el mundo adquiere sentido.
- En el extremo opuesto encontramos al cínico, aquel que renuncia al sentido de la realidad y cree en el derecho del más fuerte. Esto le priva del sentido de la vida.
- Y por último, la actitud razonable, la serenidad. En ella el individuo adquiere una actitud de aceptar voluntariamente lo que él no puede cambiar y acepta los límites. Acepta el destino, y por tanto, se acepta a sí mismo, esto es, condición de una vida feliz y condición para que el sentido subjetivo de la vida no sea desmentido por la realidad.
Debemos señalar también, la importancia de la amistad entre las generaciones, ya que es condición para que el destino no se muestre como algo enemigo.
Para comentar este capítulo voy a empezar de atrás hacia adelante. El libro concluye con la gran incertidumbre de la humanidad “la felicidad” en el texto se indica que “la felicidad no es el premio de la virtud, sino la virtud misma” y ahora la cuestión es cómo se llega a la virtud de la felicidad, en el libro recoge que la forma de adquirir la virtud es por medio de la serenidad esa aceptación de la realidad que debe ayudarse a ser modificada, cabe resaltar que la aceptación de la realidad sin un sentido, sin un norte puede llegar a la resignación a aquello que tiene un límite y no se puede sacar más allá. Para que la serenidad sea plena es necesario tener un sentido, ese sentido, es aquel que nos puede ayudar a modificar la realidad, es decir a imponer el bien en el actuar de la persona. La serenidad presenta una adhesión a la confianza, con ella solamente tiene sentido la buena acción como resalta Spaemann.
Ahora me gustaría resaltar las tres posibilidades a la hora de actuar que son la serenidad, la más correcta, el fanatismo que es cuando no existe más sentido del que nosotros damos y ponemos. Es decir basarnos solo en un actuar sin darnos cuenta de los diferentes caminos que nos pueden llevar las distintas actuaciones. La última posibilidad es el cinismo que es toda renuncia al sentido de una actuación. A esta posibilidad se llega en innumerables ocasiones cuando el fanático no ve más allá, es decir chocarse con el muro, y no ver que puede bordearlo o saltarlo.
He nombrado las posibilidades a la hora de actuar pero no he definido que es una actuación. Actuar es desasirse de sí y de las propias intenciones. Esto es importante resaltarlo a la hora de decir que cada hombre con cualquier actuación modifica su historia. Esa actuación es consecuencia de un comportamiento, otro y otro… así hasta ser lo que somos por medio de nuestras diversas actuaciones. Por lo que como conclusión de todo nuestro actuar depende nuestra felicidad. Causa de las innumerables acciones serenas.
Hola. Soy Magdalena Laucirica.
Nos habla el autor en este capítulo del destino, de su aceptación por parte del hombre. Nadie tiene el futuro en sus manos, solo podemos obrar si estamos dispuestos a someternos al dolor del destino.Y, ¿cual es nuestra actitud ante lo que vamos encontrando en nuestras vidas y no podemos cambiar? Pues frente al fanatísmo y al cinismo, nuestra actitud debe ser de serenidad. Es la actitud del que acepta como un límite lleno de sentido todo lo que no puede cambiar. La actitud de quien acepta los límites.
La persona serena actua con firmeza, pero ha aceptado la marcha de las cosas, que posibilita a la vez su actividad y su posible fracaso, ya que sabe que no es por él y por su actividad por lo que el sentido penetra en el mundo. Pero todo esto no significa pasividad, renuncia a cambiar el mundo, sino afirmación de una realidad que merece se le ayude modificándola.
La serena aceptación de la realidad es la condición para una vida feliz, y la condición para que el sentido subjetivo de la vida no sea desmentido por la realidad.
La serenidad, como se señala aludiendo a Job, nace de la certeza en la existencia de Dios. Si Dios ha creado la realidad uno puede no entender lo que le pasa.
La persona serena acepta que el sentido viene de fuera.
considero que aunque la postura del cínico y del fanatico son opuestas. El primero porque renuncia al sentido y el último porque lo construye él, creo que tienen en común que los dos se han hecho dueños de su destino.
El fanático afirma no el destino, sino "su destino", lo que él quiere construir. Mientras que el cínico lo niega. En ambos casos al negar a Dios niegan la posibilidad de la serenidad.
Elena Peñín Ramírez
Buenas noches, soy Ana Álvarez.
En este último capítulo se hace referencia a la influencia de nuestros actos en nuestra propia vida, dice Spaemann “todo lo que hacemos nos modela de manera irrevocable”. Las elecciones que vamos tomando influyen en nuestro destino. Pero además en el capítulo también destaca que el futuro no depende solo de nuestras decisiones, sino que además también depende de unas condiciones con las que nacemos y que no podemos cambiar. El autor ante esta realidad destaca tres actitudes: fanatismo (no existe más ideal que el que nosotros damos y ponemos), cinismo (realidad contra el sentido) o la serenidad (la aceptación voluntaria de lo que no puede cambiar. quien no acepte el destino, no puede aceptarse).
El hombre feliz es aquel que es sereno.
Gracias
Según el autor el fanático es aquel que el sentido existente es aquel que nosotros damos y ponemos. No acepta la impotencia ante la injusticia. Es el revolucionario que no reconoce límites morales a su proceder.
Después de algún tiempo el fanático se convierte en cínico.
El cínico renuncia al sentido. Adopta la realidad contra el sentido, el derecho del más fuerte. Esta toma de partido por la realidad falta de sentido hace al cínico inaferrable.
Ambos, cínico y fanático, afirman que la realidad que rodea nuestras acciones no tiene sentido.
Por otro lado, la serenidad es la actitud de aquel que acepta voluntariamente lo que él no puede cambiar. Esta es la actitud que quien acepta los límites. Es decir, lo que no podemos modificar ocurre de todos modos. Es por esto que debemos estar a buenas con ello. Nuestra propica exitencia e idiosincrasia es destino. Si no se acepta este destino no se puede aceptar a sí mismo y por lo tanto, no puede conseguir una vida recta. Estamos hablando de la aceptación del destino como la liberación definitiva del hombre.
Buenas noches, soy Loreto Garcia-Quiros y voy a hacer un breve resumen sobre la serenidad:
La serenidad es una sensación de bienestar que nos permite focalizar las cosas ue suceden a nuestro alrededor desde un lado mas activo. Las personas serenas logran pensar antes de decidir y no se sienten demasiado preocupadas o ansiosas por el porvenir. Tampoco se recuestan en la infelicidad del pasado,ni fantasean posibles catástrofes futuras. En realidad, quienes son mas serenos pueden disfrutar de la vida y pensar que podrán en algún momento superar los problemas.
Esto no significa esperar que las cosas pasen i mejoren solas. Por lo contrario, se trata de actuar de acuerdo a lo que uno crea mejor para si mismo y para lo que debe afrontar.
La serenidad hace a la persona mas dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no solo para dominarae, sino para soportar y afrontar con valentía la adversidad sin afectar el trato hacia las personas que nos rodean.
Hola soy Javier Marín Asensio de 2º de Educación Física y voy a hacer un breve comentario-resumen del último capítulo.
Comienza diciendo que el individuo es el único responsable del comportamiento en su sentido absoluto. Y además, asumiendo las consecuencias de sus propias acciones. Para estar serenos y en paz, hay que poner fin a las hostilidades, luchas e inquietudes que fatiguen el cuerpo y el espíritu. Las personas sernas logran pensar y realizar una reflexión antes de decidir y no se sienten asustados, preocupados o ansiosos por el porvenir. Tienen en cuenta el destino. Los más serenos disfrutan más de la vida ya que piensan que podrán superar sus problemas Él menciona tres: el fanatismo, el cinismo y la serenidad..
Comenta que ante la serenidad hay tres formas diferentes de afrontarla:
1. Fanatismo: es la más fuerte e impropia y son aquellas personas que no les existe más sentido que el que ellos dan y ponen. Es el más revolucionario, el que menos acepta las injusticias, el que pone menos límites a las acciones.
2. Cinismo: se parece al anterior. Aunque podríamos decir que éste, ya tiene asumida la etapa anterior y ha priorizado más la reflexión que la acción. El cínico junto con el fanático coincide en la idea que la realidad que coincide con nuestras acciones no tiene sentido. Y solo tendría sentido si esta realidad tuviera una relación positiva.
Según Spaemann, a este tipo de enfermedad solo puede curarla el amor, ya que le hace experimentar con valores.
3. Serenidad: Definida como la actitud razonable del hombre frente al destino; aquel que acepta voluntariamente, como un límite lleno de sentido.
La serenidad es la acción comprometida verdadera, da fe de los límites de lo posible. Es por eso que la persona serena no engaña, no es aquella que le da lo mismo el éxito o fracaso de sus propósitos; y en sus actitudes se refleja el aceptar plenamente sus fracasos. Todo esto, también nos hace pensar en los buenos propósitos, como el buen comportamiento, la confianza.
Quiero decir que este capítulo me ha resultado muy interesante y práctico, muy aplicable a la vida. Spaemann nos da a entender que hay que posicionarse ante las cosas y ante las personas como lo que son, no como lo que nosotros querríamos que fuesen. Esta idea tan evidente, a veces nos cuesta trabajo llevarla a la práctica, sobre todo cuando lo que tenemos delante nos gustaría que fuese de otra manera, y entonces lo rechazamos, nos rebelamos… ¿no sería más oportuno, y a la vez más inteligente, aceptarlo, e incluso llegar a amarlo como es?
Es algo tan sencillo como ser realista y aceptar las cosas con serenidad, lo que pasa es que a veces la “pasión” ciega nuestra razón y no somos capaces de hacer justicia a la realidad.
Por último me gustaría señalar un punto que me parece muy necesario tener en cuenta: la frase engañosa: “Es que yo soy así”. No podemos apelar a esta frase para justificar nuestros fallos, pero tampoco podemos pretender ser “superhombres” pues hay cosas de nuestro ser que no podemos cambiar, hemos de aceptar nuestras debilidades y flaquezas para poder vivir con serenidad también con nosotros mismos.
Me gustaría resumir el octavo capítulo hablando acerca de las tres maneras de de comportarse ante las situaciones.
- Así, pues la primera de ellas, el fanatismo sería uno de los extremos, y es un estado de ánimo desmedido hacia algún tipo de situación
- Por otra parte, y en el otro extremo, estaría el cinismo que sería un estado de abstracción de la realidad en el que la misma le da igual y solo piensa en su propia supervivencia.
- Por último, llegamos a la serenidad, que a mi parecer es la manera mejor de comportarse ante la realidad, y con ella acepta la realidad tal y como es y no piensa en cambiarla simplemente en vivirla. De esta manera es capaz de alcanzar la felicidad y ser feliz consigo mismo.
Por todo, esto me gustaría terminar hablando de que a lo largo de nuestra vida todos nos comportamos ante las situaciones de la vida de las tres maneras distintas dependiendo del momento. Sin embargo, todos deberíamos buscar la serenidad como forma de comportarnos ante toda realidad, sea la que sea.
Hola soy Carlos Javier Sáez Cirac de 2º de Educación Física
Cap. 8: Serenidad o actitud ante lo que podemos cambiar
Cada vida humana es más bien un todo de sentido, Spaemann dice esta frase con respecto a la dignidad del actuar humano. Cada uno tiene que responder de sus propios actos en un “sentido absoluto”, aunque uno actúe sin prever las consecuencias de sus actos igualmente es responsable de ellos, y por tanto tendrá que responder de cómo haya actuado.
Cuando uno actúa ya está relacionándose con la realidad, es el mismo acto y por tanto está aceptando unas condiciones. En el ejemplo que pone de la política, quienes afirman no poder hacer de momento su política porque no se dan las condiciones, no entienden qué es la acción política ya que es hacer lo mejor en las condiciones en las que se encuentre y como es algo que no hemos escogido se debe intentar cambiar tales condiciones. La historia es la modificación de las condiciones que enmarcan el comportamiento al actuar, pero para ello deben aceptar las circunstancias de su actividad, porque sino no llegará a madurar.
No vale de excusa decir: “es que yo soy así” cuando uno no ha obrado con justicia porque no es una magnitud fija sino que depende de nuestras acciones, de lo que hagamos en cada momento. Nuestras acciones influyen sobre nosotros, y es muy importante, ya que para obrar con justicia hay que tener una conciencia clara de cómo estamos actuando. Como dice el autor, al obviar esto se le convertiría en destino.
Spaemann dice que uno sólo puede actuar si está dispuesto a someterse al dolor del destino, no se pueden controlar las consecuencias de nuestros actos a largo plazo. Al actuar uno se despreocupa de sí mismo.
El fanático es el que no reconoce límites morales a su proceder, le da igual, es el utilitarista que dice que el fin justifica los medios, y por tanto le da igual lo que tenga que hacer para conseguir lo que quiere. Este sería el caso de Hitler. En cambio el cínico renuncia al sentido, como en el ejemplo de los atenienses que por creerse más fuertes se consideran con el derecho a extorsionar a los habitantes de la isla de Melos, y además consideran que sólo hay que actuar con justicia con los que tienen fuerzas semejantes.
La serenidad es la actitud de quien acepta voluntariamente lo que no puede cambiar, acepta los límites. Debe aceptarse a sí mismo para poder llevar una vida recta. El buen comportamiento, en el que el bien lleva al bien a largo plazo, ya que solo al obrar bien tiene sentido toda buena intención.
Hola soy Fernando Larrocha, de Inglés.
Me gustaría comentar esta significativa cita:”La propia actividad a lo largo del tiempo marca la forma del destino”. Me ha gustado para poner las ideas en su dimensión con respecto la libertad y el destino. Porque que se ve que hay veces que está más relacionado que otras. A mí me parece que realmente cada uno se forja su propio destino conforme a los actos que realiza, formándose así su propio yo; aunque bien es verdad que en situaciones concretas (una enfermedad, una desgracia inesperada…) nos podría haber pasado a nosotros o no sin ninguna razón: es inevitable.
Pues bien, bajo mi punto de vista, la respuesta que damos con nuestra reacción será de una forma u otra dependiendo necesaria y claramente de cómo hayamos afrontado a lo largo de nuestra vida los pequeños (y no tan pequeños) problemas que la vida cotidiana entraña. Pudiendo decir así como al principio que:”La propia actividad a lo largo del tiempo marca la forma del destino”
Buenos días, soy Natalia Lozano de Lengua Extranjera.
En este último capítulo nos habla sobre la serenidad, actitud ante lo que nosotros no podemos cambiar.
Nuestra forma de ser nos viene dada según nuestras acciones, cada elección nos configura indirectamente y se convierte, a su vez, en nuestro propio destino.
No sabemos lo que nos depara el futuro, por ello, no podemos controlar nuestras acciones ni tampoco ser guiados por los sentimientos, ya que puede desencadenar en consecuencias fatales. Debemos controlar nuestros impulsos.
Hay tres posibilidades que responden a la relación en la que podemos situarnos con lo que sucede:
• Fanático: persona para la que no existe más sentido que el que nosotros le damos
• Cínico: persona que no acepta el sentido de la realidad, renuncia a él.
• Serenidad: persona que acepta lo que él no puede cambiar como un límite lleno de sentido.
Quien no acepta el destino no puede aceptarse a sí mismo. La resignación ante lo inevitable es lo verdaderamente humano.
Podríamos decir que la serenidad consiste en una aceptación voluntaria de la realidad que nos viene dada y que no podemos cambiar, una manera de vivir honestamente con el resto de personas.
Buenos días, soy Fátima Carreño Echanove de 2º de Ed. Primaria, y me gustaría subrayar los puntos que más me han llamado la atención en este capítulo.
Al comienzo del capítulo, el autor, afirma que la Ética tiene que ver con los actos que dependen de nosotros, ya que aquello que es, sin intervención de nosotros, parece que no puede ser objeto de la reflexión ética (SERENIDAD).
El individuo es el único responsable del comportamiento en su sentido absoluto (asumiendo las consecuencias de sus acciones).
Algunos pensadores, creen que no debemos dar importancia al destino, ya que debemos respetar aquello que es porque es.
Sin embargo, las cosas nos influyen, nos hacen marcar nuestro destino y nos moldean como personas. Las cosas que decimos, vivimos y hacemos marcan nuestro destino, queramos o no, ya que no podemos controlar las consecuencias a largo plazo de nuestra actividad.
La realidad es como es y nosotros somos como somos, pero esto no ha de determinarnos, ya que nuestras acciones pueden ir cambiándonos.
Si hagamos lo que hagamos vamos a estar marcados por un destino ¿qué postura debemos tomar? Tres posibilidades:
FANÁTICO: Es aquella persona que piensa que solo existen sus ideas. Fanático es lo contrario a cínico.
CÍNICO: Cree en el derecho del más fuerte.
SERENIDAD: La actitud razonable del hombre frente al destino, frente aquello que no se puede cambiar.
La Serenidad es la actitud de aquel que acepta voluntariamente, lo que él no puede cambiar. Quien no acepta el destino con serenidad no se acepta a si mismo, y por lo tanto no acepta una vida recta. Si aceptamos la realidad con serenidad es una coedición para poder vivir bien con los demás y consigo mismo. La persona que es serena acepta el éxito y el fracaso de sus acciones.
Por último, es muy importante trabajar el tema del fracaso en el colegio, ya que hoy en día enseñamos a los niños a que tienen que hacer todo con éxito y ser exitoso. Hay que enseñar a los niños a ser personas serenas, a convivir con la serenidad y a aceptar el fracaso y el éxito en su vida.
A modo de conclusión, me gustaría destacar lo que afirman dos autores sobre este tema:
Wittgenstein: “ Soy feliz o desgraciado. Se puede decir que no hay ni bien ni mal”
Espinosa: “ La felicidad, no es el premio de la virtud, sino la virtud misma”.
Buenos dias, soy Elena López, de Lengua Extranjera.
Me gustaria hacer un resumen sobre el capitulo VIII, "La serenidad."
Este capitulo comienza hablando de la Ética, explicando que la persona tiene que ser responsanle de sus acciones y por tanto de sus consecuencias, puesto que todos nuestros actos nos van a marcar, tanto si es bueno como si es malo.
Al poder caer en el fanatismo o cinismo,que observan que, a la realidad le falta sentido, es importante la serenidad a la hora de tomar decisiones, pues si nos dejamos llevar por nuestros sentimientos o emociones las consecuencias pueden ser malas.
Un saludo.
El hombre actúa con su libertad, lo que no significa que hace lo que le da la gana ya que por su naturaleza tiene una serie de limitaciones. No podemos ignorarlas ya que a la hora de actuar hay que tenerlas en cuenta. Spaemann dice que “es el mismo individuo quien tiene que responder de su comportamiento en un sentido absoluto”, según lo que he entendido esto significa que el hombre tiene que prever las consecuencias de sus actos y él es el único responsable de estos y por tanto de las consecuencias ya sean buenas o malas.
Nosotros somos así, sin poder cambiarlo, nuestro ser viene marcado por nuestras acciones ya que cada una de estas tiene una repercusión indirecta sobre nosotros mismos , pero el hombre no tiene el futuro en la mano si no que se tiene que someter al dolor del destino porque no podemos controlar las consecuencias a largo plazo.
Spaemann considera tres posibles actitudes del hombre ante el destino:
- El fanático. Para esta clase de personas el sentido de la vida es el que nosotros mismos le damos. Es el revolucionario que no conoce límites morales.
- El cínico. Adopta la realidad contra el sentido, es decir, renuncia al sentido y al mismo tiempo cree en el derecho del más fuerte.
- El sereno. La persona acepta voluntariamente como un límite lleno de sentido aquello que no puede cambiar, ya que aunque quiera no va a poder cambiarlo.
De estas tres actitudes ante el destino, la más razonable es la tercera, la actitud de serenidad ya que quien no acepta el destino, no puede aceptarse a sí mismo.
Buenos días, soy maría Hernández López-Quesada, de 2º de lengua extranjera.
Me gustaría comentar acerca de las tres actitudes del hombre ante el destino que aparecen en el capítulo 8: fanatismo, cinismo y serenidad.
El fanático, es el que piensa q el sentido de nuestra vida es el que nosotros damos y ponemos, no está dispuesto a aceptar su impotencia ante la injusticia, es revolucionario y no conoce límites morales.
El cínico, es el contrario del fanático, pero a la vez son muy parecidos. Cree en el derecho del más fuerte, y no posee ninguna ideología. Después de un tiempo el fanático se convierte en cínico. Ambos piensan que la realidad no tiene sentido.
La serenidad, es la actitud razonable del hombre frente al destino, actitud de aquel que acepta voluntariamente lo que él no puede cambiar. Quien no acepta el destino no puede aceptarse a uno mismo, y si no se acepta a uno mismo no puede llevar una vida recta.
La serenidad no significa pasividad y renunciar a cambiar el mundo, sino afirmación de una realidad que merece que se le ayude modificándola. La serenidad es la condición para tener una vida feliz.
Este último capítulo me ha parecido muy interesante, ya que trata a mi forma de ver un aspecto importantísimo de hombre que es la serenidad digo este porque sin la serenidad nunca se llega a la plenitud de uno mismo es decir:
Cuando uno está nervioso por algo que sabe que va encentra de sus principios o valores experimenta una sensación de agobio y por lo tanto busca escusas como lo que dice Spaemann “yo soy así” esta famosa frase es una manera de esconderse para sentir un mínimo de “alivio falso”.
Este ejemplo que he puesto nos lleva a un punto en el que se ve claramente que la serenidad esta relacionada con la realidad ya que uno tiene que tener en cuenta que cuando realiza una acción puede cambiar la realidad a su antojo, pero uno sabe que cuando hace esto entran en juego unos factores muy importantes la conciencia y la serenidad con uno mismo y con los demás.
¡Hola!, soy María Castro de 2º de Lengua Extranjera, me gustaría hacer un resumen de este último capítulo.
Cada vida humana es un todo de sentido. Es el mismo individuo quien tiene que responder de su comportamiento en un sentido absoluto, lo que aquí y ahora ha hecho o dejado de hacer es algo irrevocable y forma ya parte de su vida para siempre.
Al actuar se relaciona con la realidad, al comenzar a actuar ha aceptado ya el destino, tanto el pasado como el futuro. Para el hombre no existe acción que venga de la nada y conduzca a la nada, eso significa ya haber aceptado unas condiciones dadas, a las que pertenece tanto el cuadro exterior de nuestra actividad como nuestro modo de ser, nuestra naturaleza, nuestra biografía. Nuestro ser-así no es una magnitud fija, viene configurado continuamente por nuestras acciones.
Pertenece a una vida justa tener la clara conciencia de que todo lo que hacemos nos modela de manera irrevocable. La propia actividad a lo largo del tiempo adopta la forma de destino, pero también la omisión. No podemos controlar las consecuencias a largo plazo de nuestra actividad.
Es preciso definir estas tres posibilidades en cuanto a la relación de situarnos con lo que sucede:
FANÁTICO: aquel que está afincado en la idea de que no existe más sentido que el que nosotros damos y ponemos. El revolucionario que no conoce límites morales a su proceder.
CÍNICO: adopta el partido de realidad contra el sentido; renuncia al sentido. Considera la acción como un acontecer mecánico. Cree en el derecho del más fuerte.
SERENIDAD: la actitud razonable del hombre frente al destino. Aquel que acepta voluntariamente, como un límite lleno de sentido, lo que él no puede cambiar; la actitud de quien acepta los límites. Esta es la postura correcta, pues quien no acepta el destino, no puede aceptarse a sí mismo y, por lo tanto, no podría darse una vida recta.
Tal y como he entendido el tema de la serenidad, es la actitud apacible que con la que nos enfrentamos a la vida. No hay que caer en el error del conformismo, si no que es una aceptación de lo que denominamos destino. Cualquier otra postura derivaría a la infelicidad del hombre, como es el fanatismo o el cinismo (como los denomina Spaemann). El hombre es consciente de sus limitaciones, de que no es capaz de controlarlo todo, tener poder sobretodo, esa aceptación desemboca en la serenidad, en la felicidad.
Un saludo,
Cada persona tiene un fin en la vida, de que lo descubramos depende nuestra felicidad y más grave aun, puede depender la felicidad de los demás. Hemos visto en capítulos anteriores que cada persona es un fin en si mismo, nosotros mismos tenemos un fin que es ser felices y somos un fin para los demás. De que aceptemos nuestro destino sabiendo que debemos alcanzar ese fin y dando la vida para ello depende si aceptamos nuestro destino con serenidad o no. Un hombre que tiene su meta más alta que toda cosa material será sereno y aceptará su destino aun en tiempo de desgracia.
La serenidad aparte de estar ligada a la aceptación de tu fin, de tu destino, esta ligada a tu a actuación actuación en cada momento. Si no tienes ningun impedimento moral para alcanzar tu fin, olvidando que cada persona es un fin en si mismo, y por tanto siguiendo parcialmente tu destino, te conviertes en un fanático. Si por el contrario no le encuentras un entido a tu vida y por tanto reniegas de tu destino te comportas como un cínico que no alcanzará nunca su fin por no tener sentido en la vida y no invertirla en alcanzar aquello que no sabe.
Buenos días, soy Paz Lavilla.
Como dice Spaemann la serenidad es una propiedad del hombre feliz. Porque al aceptar la realidad, la hace suya, formando su propia biografía.
Una persona no puede ser realmente feliz si no acepta lo que le acontece alrededor. Porque está frustrado intentarlo cambiarlo. Por eso, como dice Wittgenstein, o eres feliz o eres un desgraciado.
En esta misma línea, un hombre, por el hecho de serlo, tiene la posibilidad de relacionarse o no con la realidad. El actuar es signo de relacionarse con la realidad. De hecho, nuestro ser viene configurado con nuestras acciones. Y esto, es realmente incorporarnos al sentido de nuestra vida. Por eso, es tan importante la actitud de la serenidad porque acepta los límites que tiene, por ejemplo por su propia naturaleza. El no aceptarlo, como he dicho antes, supone un sin sentido, como si estuvieses jugando a un juego en el que no sabes las reglas. Unos que no saben las reglas delo juego son los estoicos. Pretenden hacer que el hombre sea una máquina sin compasión y se olvidan que está inscrito en la naturaleza del hombre.
Por último añadir que la serenidad no significa pasividad, no se renuncia a mejorar el mundo, simplemente se acepta aquello que no se puede cambiar.
Muchas gracias
Quería tratar los términos fanatismo, cinismo y serenidad. La persona fanática es aquella que piensa que no existe el sentido del mundo, este lo forma la persona, no reconoce límites a la hora de vivir. Al contrario el cínico es aquella persona que no piensa que el sentido no esta en contra de la realidad sino que la realidad esta en contra del sentido. Pero a menudo los fanáticos pasan a ser cinicos debido a que estan de acuerdo en que la realidad no tiene sentido
Por otro lado la serenidad es la actitud por la que el
Hombre acepta voluntariamente lo que viene y le da sentido de modo que acepta el destino y se acepta a si mismo. De acuerdo con esta afirmación los fanáticos y los cínicos no son capaces de aceptar a si mismos por lo tanto no son felices.
Buenos días a todos. Soy Alberto Arroyo de 2º de Educación Física.
Capítulo VIII
Debido al agobio de los exámenes, trabajos… no me podido leer el capítulo entero a día de hoy, así que voy a nombrar las principales ideas:
El modo de ser de las personas, cada uno de nosotros es diferente, entonces hay que saber respetar a cada uno de nosotros e ir rectificano su conciencia si se cree q es dudosa o errónea.
Hay que tener la conciencia cierta de que todo lo que hacemos está bien, sino iríamos en contra de nuestra propia conciencia.
Fanático es aquella persona que actúa en contra de su conciencia y comete errores sin vergüenza.
Lo más importante es que una persona sepa vivir y relacionarse con serenidad, ya que así podrá tener una vida lo más saludable posible en cuanto a comunicación con los demás.
Siento no haber podido leerme el capítulo a tiempo para la fecha marcada.
Un saludo y gracias.
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