El capítulo quinto es especialmente interesante -aunque creo que los anteriores también lo han sido....-
El planteamiento es sencillo: "Hay que seguir la propia conciencia" y acto seguido: "La respuesta es correcta y, a la vez, conduce a error en su misma simplicidad"
Os planteo que desarrolléis los argumentos por los que la sentencia puede conducir a error, por qué no es suficiente, por qué puede llevar a actuar injustamente. Tal vez a alguno este problema le resulte insólito ¿Acaso no hay que seguir la propia conciencia? Pero ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es la "buena voluntad"? ¿Basta decir que tengo buena voluntad para acertar? ¿Es lo mismo que no me dejen actuar en conciencia a que me obliguen a actuar contra la propia conciencia? ¿Actuaba Hitler según su conciencia? La dificultad conduce a la solución: como siempre, al principio de solución, porque siguen quedando puertas abiertas.
Tras el gran debate del capítulo anterior, la conclusión de Spaemann es la siguiente:
"Hemos visto que nada de lo que se haga contra la conciencia puede ser bueno,
aunque vimos también que no todo lo que se hace en conciencia es bueno; la
conciencia, en efecto, no es un oráculo, sino un órgano. Y como tal puede estar
mal orientada".
Parece que la propuesta kantiana se dirige hacia la "buena voluntad", pero no es suficiente. En todo caso, aparece una clara referencia a qué sea actual mal -asunto nada desdeñable, por otra parte- y por otro lado una explicitación interesante sobre a qué podemos llamar realmente buena voluntad. Con esto, cerramos algo más lo dicho hasta el momento. Ahora parece que nos aproximamos al núcleo de todo el libro:
¿Qué hace a una acción buena?
¿Qué es lo bueno, qué es el bien?
¿Es el bien un "ideal"?
¿Qué relación hay entre bien y "realidad" y "dignidad"?
¿La obligación moral de "hacer el bien" y "hacer lo mejor" se identifican?
Es decir, el límite superior e inferior relativo a lo bueno ¿qué criterios sigue?
Una sentencia clásica os hará, seguro, reflexionar "operatur sequitur esse", esto es, "el obrar sigue al ser".
No os "atosigo" con más preguntas. Seguro que vosotros véis muchas más cosas. Un cordial saludo.

54 comentarios:
Leticia Cuevas Olavarría
2ºLengua Extranjera
En el capítulo VI, Spaemann habla sobre la conciencia. La conciencia, que existe en todo hombre, dice a cada uno lo que debe hacer, es una exigencia de nosotros a nosotros mismos.
La conciencia no es solo fruto de la educación que recibimos, sino que todos tenemos interiorizado un germen de conciencia.
Para que esté bien formada, la conciencia necesita una idea recta de la jerarquía de valores, necesita que no esté deformada por la ideología. Pero muchas veces la conciencia no está bien formada, el hombre actúa entonces con conciencia errónea, ya que actúa en conciencia (pensando que lo que hace está bien) pero causa un daño al prójimo, sus actos, por lo tanto, no son buenos.
Aun así, siempre se debe actuar en conciencia, pero si, con sus acciones, un hombre va a hacer daño a los demás, se le debe impedir que realice ese acto. "Ni la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia" (mártires), pero sí hay una forma de forzar la actuación contra la conciencia, la tortura.
La conciencia es una llamada de atención. Cuando un hombre tiene "mala conciencia" o remordimientos, es porque sabe que ha actuado contra su propia conciencia, ha realizado un acto sabiendo que no era bueno.
Pero, ¿qué es un acto bueno? Como se ha repertido a lo largo del libro, el acto bueno es aquel que hace justicia a la realidad. Hacer justicia a la realidad es tratar a cada hombre como fin en sí mismo. Por su dignidad, el hombre merece respeto incondicional. Como hemos señalado antes, cuando se obliga a alguien a actuar contra su conciencia, cuando se le tortura, se convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. En nuestros actos no podemos utilizar a las personas como puros medios, ya que son fines en sí mismos.
La máxima de la ética y la moral es "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a tí". "Normalmente no queremos el mal por el mal, sino que lo queremos como medio y lo aceptamos como precio para conseguir un fin que no es malo en sí mismo", el hombre se escuda entonces en el dicho "el fin justifica los medios" y así intenta acallar su conciencia.
A medida que voy leyendo me va gustando más el libro, es francamente bueno. De estos dos últimos capítulos me gustaría decir dos cosas:
1.- Me ha resultado muy clarificadora la exposición que hace el autor sobre la conciencia, sigue un discurso lógico para al final aclararnos la cuestión que dejaba abierta en el capítulo anterior. El hecho de que existen cosas malas en sí mismas a las que siempre hay que oponerse (la famosa regla de oro, que es así para todo el mundo), pero lo bueno no tiene porque ser siempre bueno. Por eso la conciencia nos habla de libertad, porque no hay nada estipulado, lo que por norma general es bueno que una persona en concreto haga, puede en ocasiones tornarse en no tan bueno, incluso malo.
2.- Es una pregunta. Al final del capítulo VII, Spaemann dice: “Existe la posibilidad de que el hombre reconozca la culpa de su propia limitación, apunte la de los demás a su ignorancia y los perdone”. Es como decir: vale, acepto que tengo límites, pero el otro es que ni siquiera alcanza a ver más allá, no se da cuenta de que está haciendo algo mal…
¿No es esto una especie de soberbia encubierta bajo capa de bien?
Ante la siguiente respuesta: La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer. Spaemann hace una serie de reflexiones para indicar que es correcta pero a la vez conduce al error, ¿por qué?:
-Porque la conciencia no siempre lleva la razón, es un órgano del bien y el mal, no es algo absoluto en sí mismo, no es un oráculo, en términos de Spaemann. Ella nos permite mirar a lo universal, ella es quien nos orienta. Pero cabe la posibilidad de que esté mal orientada y esto nos puede llevar a hacer cosas que no son buenas. Por tanto, no podemos permitir que una persona aun actuando en conciencia, lesione los derechos de otra persona, ante una situación como esta debemos impedir que actúe.
Santo Tomás Moro descubrió que hay cosas que no se pueden hacer, en esto vemos que la conciencia como dice Spaemann comporta un doble movimiento: salir de sí mismo relativizando los propios intereses, pidiendo consejo a los demás, para poder preguntarse por lo bueno y recto en sí mismo y en segundo lugar supone volver de nuevo a sí mismo para luego con convicción propia actuar (aunque sea con conciencia dudosa). Como persona tengo la responsabilidad de discernir, sopesar si lo que voy a hacer se concilia o no con mi conciencia. Ante esto he de resaltar que la conciencia debe ser formada, bien formada, para que actuemos haciendo justicia a la realidad.
Es verdad que el hombre debe actuar siempre en conciencia, entendiendo con esto, que debe hacer lo que tiene por objetivamente bueno, esto significa que no basta simplemente con una buena intención o buena voluntad a la hora de actuar, se necesita tener siempre en cuenta la realidad.
Me ha gustado mucho la apreciación de Spaemann sobre el mal, entendiendo que todo ser humano evita el mal por el mal, pero se puede colar en nuestra forma de actuar el utilizar medios que no son buenos para alcanzar un fin que no es malo en sí mismo. En esto consiste el acallar nuestra conciencia, se suprime la voz que nos indica lo negativo de aquello que vamos a hacer justificándolo con los aspectos positivos hacia lo que aquello me conduce. Clara apreciación que debemos tener muy presente a la hora de formar a nuestros futuros alumnos. No sé si tiene que ver o no, pero esto me recuerda a la Contemplación como fin final de la educación de la que hablamos el otro día en clase, hemos de cultivar en los niños un deseo de conocimiento que se adecúe a la realidad y a su vez procurar que lleguen a querer aquello que conocen. Conciliar conocimiento y amor, entendiendo que el amor, como dice Spaemann es la actitud de fundamental afirmación de la realidad.
Hacer justicia a la realidad, mirar a los demás y a lo que nos sucede con una mirada limpia, haciendo el ejercicio constante de relativizar mis propios intereses.
Parece que no es tan sencillo poder dar significado a la palabra conciencia. Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre, siendo cada individuo una totalidad, universal. Podemos decir que la conciencia es una exigencia de nosotros mismos a nosotros mismos, pero sin embargo, no siempre posee la certeza de hacer objetivamente lo mejor. Podemos poseer una mala conciencia por un comportamiento que se opone al propio ser y a la realidad, pero también podemos arrepentirnos de esa actitud. El pasado no se puede reprimir pero hay que mirarlo conscientemente y variar esa actitud. Este cambio de actitud significa dolor por haber actuado injustamente.
Por otro lado, si a uno no le dejan actuar en conciencia ésta no se hiere, ya que el obstáculo no cae bajo su responsabilidad. Pero totalmente diferente es cuando a uno se le obliga a actuar contra su conciencia ya que se está agrediendo la dignidad del hombre.
Respecto al capítulo VII: Podemos decir que nadie quiere el mal como tal, por lo tanto, toda persona que actúa tiene una buena intención, pero esta buena intención no se puede convertir en justificación para los malos actos. Quien intenta hacer algo que no debe hacer, desvía la atención de los aspectos negativos de su acción a los positivos. En estos casos, la conciencia actúa como una llamada de atención, siendo la buena voluntad aquella que se deja obligar por la conciencia y no se engaña a sí misma refugiándose en la buena intención.
“Agere sequitur esse”, el obrar sigue al ser. Lo que hay son hombres buenos y no buenas acciones y de esto el amor es el responsable. Para poder vivir bien es necesario estar bien con uno mismo. Hay una frase que me ha gustado mucho: “hay quienes, sin que nadie les obligue a ello, deben tomar la responsabilidad de otros, por la única razón de que ellos ven lo que los demás no alcanzan a ver”.
Me ha gustado especialmente el tema tratado en estos dos capítulos.
La conciencia que según Spaemann hablar de ella es hablar de la dignidad del hombre. Lo más íntimo que hay en el hombre en la que nadie tiene acceso más que uno mismo. Es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito. Todos sabemos por qué hacemos las cosas aunque estemos equivocados y precisamente la conciencia lleva a preguntarnos por lo bueno y lo malo de ahí que es importante la formación y la información de la conciencia; si una persona tiene la conciencia mal formada actuará mal aunque siga su conciencia y puede cometer muchos errores. Cada uno responde de sus propios actos, aunque estemos en una multitud, el hombre es único para responder ante su conciencia, ya que ésta es individual.
La conciencia decide y lleva a actuar de acuerdo con una elección. Hay que obrar en conciencia lo cual supone que a veces hay que tomas decisiones difíciles y comprometidas, es muy clarificador en este sentido el ejemplo que pone Spaemann de Tomás Moro, p. 90 que vio cómo no tener un conflicto con el rey hasta que comprobó que no podía prestar su apoyo al rey porque comprometía su conciencia. Hay aquí una serie de enseñanzas muy importantes para saber actuar y defender principios que son fundamentales.
Tener conciencia lleva a arrepentirnos de lo que hayamos hecho mal. Importante la conciencia cierta y no actuar con la errónea ya que puede hacer daño a los demás por nuestras decisiones equivocadas.
Con respecto al tema tratado en el cap. VII señalar como lo que dice el autor “la conciencia es una llamada de atención”, p. 101. Un acto es bueno cuando se ajusta a la realidad es decir a la moralidad, por eso lo bueno o lo malo no depende de lo exterior, sino del hombre mismo, de lo que hay en su corazón. Después de haber leído los dos capítulos la conclusión que he sacado es la necesidad de tener una conciencia bien formada que nos ayudará a acertar en la vida y a respetar la dignidad de los demás hombres con nuestras acciones libres y responsables.
El tema de la conciencia no es nada fácil debido a que pueden existir distintas versiones sobre su origen, función... En el capítulo 6 aparecen dos interpretaciones posibles. La primera considera la conciencia como la voz de Dios en el hombre, mientras que la segunda habla de una heterodeterminación indeterminada; pero tanto una como la otra, coinciden en que es algo que está en cada hombre de manera única e individual, que por tanto hace a cada persona única e irrepetible afirmando así la dignidad de la persona.
En este capítulo se aclara también, que la conciencia es una mezcla de estas dos opiniones, pues todos los hombres tenemos un germen de ella, pero que crece gracias a lo que conocemos en el mundo que nos rodea.
Ya que todos tenemos conciencia y la obligación de seguir su juicio, surge la pregunta de ¿por qué entonces hay personas que actúan mal?, y hay varias respuestas posibles. En primer lugar, existen las personas que actúan mal porque no hacen caso a lo que su conciencia les dice, y que saben de sobra que lo están haciendo mal; en segundo lugar se encontrarían las personas que, aún siguiendo su conciencia, obran mal. Y esto se debe a que no han formado del todo bien su conciencia; ellos creen que actúan bien, pero están equivocados. Aquí se puede ver que no siempre al seguir tu propia conciencia aciertas.
Para equivocarte lo menos posible al actuar en conciencia, lo que hay que hacer es primero, relativizar tus propios intereses y preguntarte en conciencia si está bien o no un determinado acto; y en segundo lugar, informarte, dialogar sobre el tema con otras personas, para conocer su opinión acerca del tema; y por último, una vez que ya tienes otras opiniones, con esta nueva información, y unida a la que ya tenías, elaboras tu propia decisión, actuando en conciencia.
Buenas tardes a todos,
En el primer capítulo nos habla de la conciencia. La conciencia es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente.
Para unos la conciencia es la voz de Dios y para otros simplemente es producto de la educación, yo creo que es un poco de ambas.
En la conciencia hay una jerarquía objetiva de los bienes, es una exigencia de nosotros mismos a nosotros mismos.
La conciencia es un movimiento espiritual doble: primero lleva a salir de uno mismo para relativizar sus intereses y deseos, y segundo volver al individuo. El individuo es que decide cuando debe actuar.
La conciencia debe formarse e informarse. La conciencia no siempre tiene razón.
Después de leer este capítulo me planteo: en un supuesto en el que una persona tenga una jerarquía en su conciencia pero que este mal formada, si actúa de acuerdo a su conciencia realmente no está actuando bien, o sí.
En el segundo capítulo nos habla sobre los que convierte una acción en buena. Decir esto es más complicado de lo que parece. Todo el actúa tiene buena intención (nadie quiere el mal) pero la buena intención no cambia en nada la injusticia del acto.
Quien intenta hacer algo que no debe hacer intenta quitarse los aspectos negativos de su acción aunque la conciencia se lo dificulta.
La bondad de un acto tiene que ver con la mirada limpia a la realidad. La acción buena es la que hace justicia a la realidad.
Se debe tratar a los demás como un fin en sí mismos y no como un medio
La conciencia permite al hombre preguntarse sobre lo bueno y lo justo. Para estar seguro de sus afirmaciones ha de intercambiar ideas y dar razones y contra-razones. Es por esto que no ha de cerrar los ojos a las observaciones y conclusiones de los otros sino que hay que estar dispuesto a informarse y no encerrarse en la creencia de que lo suyo es lo obvio y lo mejor.
A partir de esto podemos preguntarnos cuál es la base de esas razones y contra-razones que damos ante las observaciones ajenas, cuál es la guía. En el libro proponen que sean las normas interiorizadas que fueron inculcadas en la niñez. Aquí incluso creo que podría ampliarse a las influencias ambientales y culturales en las que vive el sujeto. Ante esto cabe plantearnos varias dudas: entonces, ¿nuestras creencias sobre lo bueno y lo justo están determinadas por la educación recibida en la familia, el contexto cultural...? Aquí el libro responde "los hombres siempre se vuelven contra las normas dominantes en una sociedad" y más concretamente "En todo hombre hay como un germen de conciencia, un órgano del bien y del mal.[...]Ese órgano se atrofia si no ven los valores encarnados en una persona con autoridad."
Por otro lado, "nada de lo que se haga contra la conciencia puede ser bueno, aunque no todo lo que se hace en conciencia es bueno".Cuando la buena intención se convierte en justificación de injusticias y maldades surge el problema. En este caso la buena intención no cambia en nada la injusticia del acto. "El mal consisite en que, al perseguir ese bien de una manera que no se puede justificar, se cause o se acepte a cambio un mal". Este tema de la buena intención me recuerda una película "The reader" en la que una trabajadora de las SS es juzgada por participar en el asesinato de 600 mujeres judías al dejarlas encerradas en un edificio que se está incendiando. Ella se justifica mediante la "buena intención" que ella veía en su acto: "si hubiéramos abierto las puertas habría sido un caos.¿Cómo podríamos haber podido restablecer el orden?No podíamos dejarlas escapar, éramos responsables de ellas".
b
Alberto Flores García de la Parra
Educación Primaria
Capítulo 6
Muy interesante el capítulo.
El capítulo arranca con unas preguntas, las cuales el autor intenta dar respuesta con reflexiones en torno al concepto de conciencia. Cuando se habla de conciencia, de actuar en conciencia o tener mala conciencia se ha de tener claro qué es lo bueno para obrar en conciencia, para ello Spaemann apuesta por el consenso y diálogo con los demás sobre lo justo y lo bueno. No siempre se ha de seguir lo que dicte nuestra conciencia.
Es interesante reflexionar sobre quienes tienen siempre la sensación de mala conciencia a todo lo que hacen. Caen en una enfermedad al cuestionarse aquello cuanto hacen, sin tener libertad ni sinceridad hacia ellos mismos. Son personas que viven en un constante arrepentimiento. Por todo lo que hacen tienen un sentimiento de culpa. Considero que actuar siempre con arrepentimiento es actuar por y para los demás, alejándose de la sinceridad, viviendo de forma atormentada ante la mala conciencia por no cumplir los gustos, ni satisfacciones de los demás.
No todo lo que se hace en conciencia es bueno, de hecho la propia conciencia no tiene siempre razón. Por ese motivo, me encuentro con personas que a vista de los demás, su obrar en conciencia no tiene el respaldo, ni el apoyo o la aprobación de los demás. Muchas veces pensamos "eso no lo haría así", "está obrando mal". Pasa el tiempo y la conciencia es la misma, el pasado se vuelve doloroso, pero siguen sin cambiar. Por ello es necesario actura en conciencia, pero una conciencia bien orientada, bien guiada a la consecución de una vida plena y feliz. Considero importante reflexionar sobre el concepto de orientar correctamente la conciencia de quienes no la tienen correctamente orientada y con sus actuaciones dañan los derechos y deberes de los demás.
Muchas gracias.
Alberto Flores García de la Parra
Educación Primaria
Capítulo 7
Este capítulo gira en torno a la siguiente idea: el hecho de tener buena intención no implica que la acción sea buena, en cambio toda acción es buena porque previamente ha tenido buena intención por parte de quien la ejecuta. De ahí puedo deducir que el hombre persigue el bien para lograr una acción buena. Aquellas acciones que no son buenas corrompen la racionalidad del hombre, nos hace seres cuya dignidad se ve dañada, afectando al propio fin de la intención.
El hecho mismo de tener una buena intención conlleva a tener claro el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Ya hemos estudiado que el hombre es un ser social por naturaleza, necesita de los demás, nace abierto a cuanto le rodea y los demás son encargados de iniciar con él la actividad educativa. Pues bien, esa socialización permite respetar al prójimo y después respetarnos a nosotros mismos. Quien no lo hace, su actividad no será buena y no hará justicia a la realidad porque una parte de la realidad es el respeto a los demás.
Me gustaría terminar mi comentario con las tres palabras que utiliza Spaemann para terminar el capítulo: indulgencia, perdón y reconciliación. Yo añadiría amor que junto a las anteriores, constituyen las palabras claves para entender la acción espiritual de cada hombre en un contexto que va más allá de la propia justicia.
Muchas gracias.
A la respuesta del título del capítulo VI creo que se podría responder con la idea de: “No puedo obrar de otro modo, no puedo querer otra cosa y tampoco quiero otra cosa” de esta manera actuaremos siempre en libertad y conforme a nosotros mismos lo que actuaremos según nuestra conciencia. Aunque no siempre hay que actuar según nuestra conciencia ya que es un órgano que nos dice si algo esta bien o esta mal pero no razona. Asique en mi opinión, tendremos que analizar cada actuación desde nuestra conciencia para saber si esta bien o esta mal y actuar de forma razonal siempre y cuando estemos conformes con nosotros mismos y la realidad.
A la respuesta del Capítulo VII creo que se podría, tras pensar como podría decir si una acción es buena, creo, en mi opinión, podríamos decir si respeta mi dignidad humana, si respeta la dignidad del otro y si hace justicia a la realidad. Lo que considero más difícil de seguir en esta idea sería que es lo que respeta la la dignidad del otro, porque esto varía según el individuo.
Buenos días a todos. Soy Alberto Arroyo de 2º de Ed. Física.
Quería decir que la lectura de estos capítulos me ha resultado más fácil que las de los capítulos anteriores.
Capítulo VI.
Para empezar resaltar que siempre hay que obrar en conciencia, ya que si estas en contra de ella, te estas equivocando.
La conciencia es algo sagrado que debe ir ligado al hombre e ir de acuerdo a los principios y valores que las personas. Para algunas personas la conciencia va liagada a sus creencias (sobre todo religiosas) otras personas ligan la conciencia a la educación recibida por parte de su familia y amigos.
La conciencia es personal e intrasferible de cada uno de nosotros y va impregnada en la dignidad del hombre.
En conclusión, diría que el hombre necesita ayuda de amigos y familiares para formarse, es decir, para completarse en su formación.
Capítulo VII
Nada va en contra de la conciencia. El hombre siempre obra bien con su conciencia, hay buenos hombre y no buenas acciones...
La bondad es importante y el mal se produce al perseguir el bien.
Gracias.
Un saludo a todos.
Hola soy José Manuel Juez González:
En el capitulo 7
Habla principalmente de la intencionalidad de los actos y como son estos por su intención, el hecho de que tengan una buena intención, produce que la persona piense en hacer, o realizar, un buen acto en si por su buena intención produciendo esto que la intencionalidad haga que principalmente en su comienzo el acto sea bueno, esto conlleva que dicha persona sea persona y no mire por su propio bien, haciéndole ver la dignidad de los demás.
Hola soy José Manuel Juez González
Capitulo 6:
Se puede decir que todo el mundo tiene conciencia y cada uno tiene su propia conciencia de lo que esta bien y de lo que esta mal, pero dicha conciencia puede estar equivocada, cada uno tiene que actuar siempre a favor de su conciencia aunque este equivocada porque en ese momento es cierta para el, pero dicha conciencia puede que este mal encaminada y sea errónea produciendo esto que te lleve a una acción equivocada y mala en si misma aunque se piense que es buena para si.
Si no tuviésemos conciencia todo el mundo haría lo que quisiera y no le importaría realizar el mal a los demás, ni el mal así mismo, produciendo esto una reducción de nuestra capacidad
Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre, hablar de que no es un caso particular de algo general, ni ejemplar de un género, sino que cada individuo como tal es ya una totalidad, es ya lo universal.
Paloma Cascio Cañas
2ºEducación Física
Én el capítulo VI, se habla sobre la conciencia, órgano que juzga el bien y el mal, que sólo lo poseemos los hombres.
Spaemann explica que siempre hay que seguir la conciencia,pero no quita que haya que formarla ya que no siempre lo que dicta esta es bueno.
Se trata de que si la conciencia es consecuencia de la educación o es algo innato.
Deja claro que "quien no ha oido nunca hablar siga mudo y si uno no se comunica de ninguna manera, entonces, no llega ni siquiera a pensar".Por ello, llegamos a la conclusión de que "el hombre es un ser que necesita de la vida de otros para llegar a ser lo que propiamente es. Esto vale también para la conciencia. En todo hombre hay como un germen de conciencia, un ógano del bien y del mal".
Gracias
Un saludo
Hola a todos.
Del capítulo VI quiero resaltar que es muy difícil saber qué es la conciencia y cómo funciona. La conciencia, gracias a la razón humana, dice a cada uno lo que debe hacer, el problema es saber qué está bien y qué está mal. Es decir, qué acciones son buenas y cuales son malas. Esto es una exigencia de nosotros mismos hacia nosotros mismos y por ello siempre debemos pensar antes de actuar en las razones y en las contra-razones que conlleva dicha acción. Mis preguntas acerca de este capítulo son las siguientes: al elegir mal una acción puede causar un daño a la otra persona y por lo tanto a mí ¿La conciencia es inmanente? ¿A qué se refiere con “no hay conciencia sin disposición a formarla e informarla”? Supongo que se refiere a que la conciencia debe ser educada por todos y para todos desde pequeños para inculcar normas y valores (aquí hace referencia al “super ego” porque necesitamos de alguien para ser lo que propiamente somos).
En cuanto al capítulo VII, ¿qué es la buena voluntad? Nosotros actuamos de una forma con una buena intención para nosotros mismos. Los seres humanos, en general porque siempre hay excepciones, no queremos el mal, sino que lo queremos como medio y lo aceptamos como precio para conseguir un fin que no es malo en sí mismo. “No hagas al otro lo que no te gustan que te hagan a ti”. Algo bueno es aquello que se deja obligar por la conciencia y considera la realidad. Cuando actuamos mal lo importante es: reconocer nuestra culpa, evitar hacerlo de la misma forma la próxima vez, darnos cuenta de nuestras limitaciones y perdonar.
Un saludo a todos.
Buenas tardes, me gustaría comentar sobre el capítulo VI, que habla de la conciencia, el cual me ha parecido muy interesante.
Ante la pregunta “¿hay que seguir siempre la conciencia?”, primero, la conciencia debe ser formada para luego actuar conforme a lo que nos dicta ésta. Pero esta debe estar bien encauzada, hacia la verdad. Para actuar con un criterio moral, el hombre actúa con la razón, y éste es consciente de sus acciones, lo que le diferencia de cualquier otro ser vivo.
Cuando el hombre se considera un bien absoluto, es decir, él ha establecido sus propios criterios, actuará con su propio criterio del bien. Está actuando subjetivamente, solo se limita a centrarse en sus propios intereses; en cambio, debe relativizarlos para preguntarse y poder ver el bien y el mal de manera objetiva.
Por eso, nuestros intereses, a su vez, debemos dialogarlos e intercambiarlos con los demás, donde se pueden producir razones y contrarazones, como dice Spaemann. Este intercambio de intereses ayuda a actuar de manera imparcial, y actuar conociendo diferentes opiniones. Pues el hombre vive en sociedad, no sólo. Debe actuar en una convivencia respecto a la sociedad en que vive.
Pero puede haber discordia entre dos personas, por ejemplo, cuando no coinciden dichas conciencias, si están formadas conforme a distintos criterios. Respecto al punto del que habla el autor de si hay que respetar siempre la conciencia de los demás, esta se debe respetar, siempre que ésta no lastime a otro. Aquí podríamos ponernos en contra de sus opiniones, pues podría actuar dicha persona con conciencia no cierta o lo que es lo mismo con mala conciencia.
Podemos verlo en la siguiente frase: “puede ser preferible para mí, aunque sea injusto actuar así”, como hemos dicho antes llevaría a una mala conciencia, pues al herir a otro, me dañaría a mí mismo, pues se sería consciente al fin y al cabo de ese mal.
Para actuar con conciencia recta, es decir, ésta sea cierta y buena, debemos poner límites, ser conscientes con nuestros criterios y tener seguridad y confianza al actuar.
Espero haber sido clara al expresarme. Un saludo y gracias.
Hola soy Paz Lavilla,
En el capítulo VI se plantan cinco preguntas que me parecen vitales sobre la conciencia. Voy a tratar de hacer un resumen.
1.¿Qué es exactamente la conciencia?
Podemos saber lo que es la conciencia a través de las definiciones que Spaemann nos propone:
La conciencia es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse.
La conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos.
La conciencia es un movimiento espiritual doble: en primer lugar hace que el hombre relativice sus propios intereses y deseos a través del diálogo con los demás y en segundo lugar, vuelve de nuevo a sí mismo porque el hombre debe decidir por sí mismo, no debe esperar a actuar a que se produzca un acuerdo mundial sobre lo recto y lo falso.
La convicción con la que termina nuestro discurso es la conciencia.
La conciencia es un órgano del bien y del mal.
2.¿Qué hace la conciencia?
La conciencia marca la dirección.
Nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo.
Es una heterodeterminación determinada.
3.¿Tiene siempre razón?
No, se puede dar la conciencia errónea. Creer que es lo correcto y no serlo.
4.¿Deberemos seguirla siempre?
Sí, hay que seguirla siempre. Porque es la mejor solución en ese momento de acuerdo con sus conocimientos.
5.¿Hay que respetar siempre la conciencia de los demás?
Sí, porque los derechos de unos, se enfrentan con los de los otros.
En cuanto al capítulo VII se habla de las intenciones de un acto. Claramente la intención si es mal agrava el acto, pero como dice Spaemann la mayoría de la gente no tiene una intención mal sino que el problema surge cuando buscando algo bueno, con una buena intención, uso un medio malo. Y entonces volvemos al “fin no justifica los medios”.
Por otro lado, hace hincapié en el hecho de que la acciones que hacemos nos conforman a lo largo de nuestra historia y si no somos niños porque no asumimos que las acciones que hacemos tienen sus consecuencias.
Muchas gracias
Buenas tardes: Soy Loreto García-Quiros y voy a hacer un pequeño resumen sobre el capitulo VI:
La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer. Denominamos conciencia a algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente; unos la tienen por la voz de Dios en el hombre y otros como producto de la educación. La conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos.
El hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es. Esto vale también para la conciencia. En todo hombre hay como un germen de conciencia, un órgano del bien y del mal; pero ese órgano se atrofia si no ven los valores encarnados en una persona con autoridad. La conciencia delicada y sensible es característica de un hombre interiormente libre y sincero.
Hay personas que tienen por enfermedad mala conciencia. Consideran tarea del psicólogo quitar a una persona esa mala conciencia, el así llamado, “sentido de culpabilidad”. Lo que en realidad es una enfermedad es no poder tener una mala conciencia cuando se tiene realmente una culpa.
La conciencia n o tiene siempre razón: nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en si mismo. Pero para poder verlo, se necesita de la reflexión de un conocimiento real.
Y para terminar me gustaría añadir algunas frases celebres que me han gustado mucho sobre la conciencia:
1)Dios ha escrito sobre sus obras la prueba de su existencia; pero la prueba de las pruebas la llevamos impresa en la conciencia.
(Mariano Anguiló)
2)La conciencia es el mejor libro de moral que tenemos.
(Pascal)
3)La conciencia vale por mil testigos.
(Quintiliano)
4)La conciencia es una inquilina que grita siempre, pero con la cual, salvo en casos graves, uno termina por entenderse.
(J. Normand)
Hola, Buenas tardes, soy María Dáneo, de 2º lengua extranjera.
Este primer capítulo me ha parecido muy interesante ya que la conciencia es un tema muy amplio y muy interesante.
En primer lugar lo más importante la definición de conciencia, yo entiendo la conciencia como algo externo a nosotros que nos dice a cada uno lo que debe hacer o lo que debería haber hecho. La conciencia como dice en este libro es algo que se debe respetar incondicionalmente.
Todo el mundo tiene conciencia, unos proveniente de la voz de Dios y otros proveniente de su educación o de la interiorización de las normas.
El hombre tiene razón suficiente para saber lo que va a hacer y para tener en cuenta las consecuencias de los actos, no como cualquier otro animal que se mueve principalmente por instinto.
En este libro Spaemann escribe que “la conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito” Yo no estoy de acuerdo con el porque yo pienso que la conciencia debería ser la presencia de un criterio absoluto pero creo que desgraciadamente esto no es así, porque cada uno de nosotros tenemos distintos criterios, ojala existiera un mismo criterio en todos los hombres.
En la conciencia debe haber un movimiento espiritual doble, en primer lugar la persona tiene que preguntarse si el acto es bueno o malo en si mismo, no solo teniendo en cuenta las consecuencias y en segundo lugar esa persona en caso de duda tiene que preguntar a los demás para poder tener argumentos sobre si algo es bueno o malo y también para poder ir formándose la conciencia poco a poco. Ya que no hay conciencia si no hay disposición a formarla. El hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es.
También considero muy importante el detalle de que el responsable de un acto es la misma persona que lo realiza no la amiga que te da consejo.
Hay personas que tienen una conciencia recta, es decir que sabe perfectamente distinguir entre lo bueno y lo malo, pero hay personas que tienen la conciencia mal formada por lo que tienen una mala conciencia. Estas personas por ejemplo no tienen sentido de culpabilidad después de haber obrado mal. Spaemann llama a la revisión de esa actitud arrepentimiento. Con esto nos preguntamos si la conciencia siempre lleva razón, para que esta tenga razón tiene que tener una idea recta de la jerarquía de valores. También existe otro tipo de conciencia, la conciencia errónea, una persona actúa de acuerdo con ella pero el problema viene cuando causa un mal a una persona porque esa conciencia está mal formada.
A modo de conclusión es importantísimo seguir formando la conciencia a lo largo de toda la vida, para poder actuar correctamente sin tener ningún cargo de conciencia. Por otro lado siempre hay que actuar de acuerdo con la conciencia a pesar de que este mal formada.
Para empezar deberíamos decir que la conciencia es el órgano del bien y del mal que existe en todo hombre y que debe respetarse. La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer pero no siempre tiene razón y puede errar, puesto que no es un oráculo.
Para ello podemos plantearnos la conciencia desde un doble sentido:
1. Relativizar mis propios intereses y deseos; y dialogar con los demás sobre lo bueno y lo justo. Porque como bien dijimos en ocasiones anteriores el hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es.
2. El individuo en sí mismo.
En el séptimo capítulo aparecen muchos interrogantes verdaderamente interesantes…
¿Qué es lo que hace que una acción sea buena? Para que una acción sea buena hay que escuchar la llamada de atención de la conciencia y considerar la realidad total de su proceder. En el caso contrario, nos encontraríamos ante el mal.
Para que una actividad sea considerada buena es decisiva hacer justicia a la realidad, entendida ésta como un todo donde la persona merece un respeto incondicional, respetándonos a nosotros mismos también.
No podemos utilizar medios “malos” para conseguir un fin “bueno”, ni por supuesto utilizar medios “buenos” para conseguir un fin “malo”.
La buena intención no basta para hacer buena una acción, debemos hacer una reflexión moral, porque a fin de cuentas “lo que hay son hombres buenos y no buenas acciones”.
un saludo a tod@s!!!
Hola:
Comienzo mi comentario haciendo referencia al tema de la conciencia. En el capítulo se plantean varias preguntas. La primera trata de definir lo que es o lo que entendemos por conciencia. “Es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente” (página 86). Podemos decir que la conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos; y tiene un doble movimiento:
• Por un lado debe tener en cuenta el diálogo con los demás sobre lo bueno/malo, lo justo/injusto, para poder relativizar nuestra actuación.
• Por otro, es el individuo quien realmente decide qué hacer tras haberse informado. Es la propia persona quien rige su conciencia.
Otra pregunta es si la conciencia es algo natural o solo un producto de la educación. En realidad no se reduce a ninguna de las dos opciones. En todo hombre hay un “germen” de conciencia, como un órgano del bien y el mal; pero sin educación ese germen no llega a nada. Por eso decimos que el “sentido de culpabilidad” no es malo porque supone darse cuenta de que uno ha cometido un error. La mala conciencia nos conduce al examen de la conducta, es decir, al arrepentimiento, gracias al cual formamos nuestra conciencia.
¿Hay que seguir siempre la conciencia? La respuesta es que sí. Siempre que la conciencia sea cierta, es decir, que estemos convencidos de que lo que hacemos es correcto, debemos seguirla. Eso no evita que nos confundamos, osea, que tengamos una conciencia errónea (que ocurre cuando actuamos creyendo que lo que hacemos está bien moralmente). Tampoco nos exime de educar nuestra conciencia el hecho de poder confundirnos, es decir, que cuando dudamos debemos informarnos y hacer nuestra propia composición de lugar. Podemos decir que la conciencia es algo que nos guía aunque no siempre tenga razón.
Otra cosa es si debemos respetar la conciencia de todo el mundo. En este caso la respuesta es más compleja: sí y no. Cuando sabemos que una persona va a actuar con conciencia errónea (una persona que está convencida de que debe matar infieles), debemos impedírselo si va a ocasionar un mal a los demás; o si va a cometer un gran error para su vida, debemos al menos intentar que reflexione sobre su actuación.
Nadie actúa sin conciencia salvo en casos extremos como la tortura en los cuales la persona pierde su libertad. Pero actuar en conciencia es actuar libremente siempre.
El segundo capítulo comienza reflexionando sobre el bien y el mal en sí mismos. Nadie quiere el mal en sí mismo, sino que acepta el mal como un medio para lograr algo bueno en sí mismo (lo cual convierte ese acto en algo malo). La bondad tiene que ver con el hecho de aceptar la realidad, con poner atención a la verdad y a la realidad. Realiza actos malos el que no se quiere dar cuenta de que lo que hace está mal. “La acción buena es la que hace justicia a la realidad”. Esto supone tratar a los demás como seres que son fines en sí mismos, es decir, que todos tenemos una dignidad común. También esta afirmación (hacer justicia a la realidad) hace referencia a la naturaleza de las cosas.
Sofía Fernández Merino
2º Lengua Extranjera
En cuanto al tema VI quiero responderá las preguntas que se plantean al principio del tema:
• ¿Qué entendemos por conciencia?
La conciencia es algo sagrado presente en todos los hombres y que debe respetarse incondicionalmente. Es una exigencia de nosotros a nosotros mismos y a su vez es la presencia de algo absoluto en nosotros que somos finitos.
Aquí entra en juego la dignidad de la persona puesto que somos dignos porque tenemos conciencia.
En cuanto a la descripción de la conciencia tenemos que tener en cuenta dos movimientos:
1º: Este primer movimiento nos lleva a pasar por encima de nosotros mismos, relativizando así nuestros intereses y permitiéndonos preguntarnos por lo bueno y recto en sí mismo.
2º: Por este movimiento el hombre vuelve de nuevo a sí mismo porque, al final, es solo él el que va a ser responsable de sus actos.
• ¿Lleva siempre razón la conciencia?
La conciencia no siempre lleva razón. Ésta nos permite descubrir lo bueno y lo malo pero, si no estamos dispuestos a formarla e informarla no es raro que nos equivoquemos.
• ¿Debemos seguir siempre lo que nos dicta la conciencia?
Sí, como dice el texto: la dignidad del hombre descansa en que es una totalidad de sentido, aunque esto no significa que debamos permitir siempre que la gente actúe según su conciencia, puesto que, si actuando así lesiona los derechos de otras personas, entonces, debemos impedirlo.
En cuanto al tema VII me ha llamado especialmente la atención que todo el mundo actúa con buena intención, el problema es que, hacemos cosas malas y utilizamos como medio a otra gente para conseguir nuestros propios intereses y que la buena intención no basta para hacer actos buenos aunque los actos buenos son imposibles sin buena intención…Aunque parezca un poco compleja esta frase es una de las llaves para entender que el hombre debe, ante todo hacer justicio a la realidad.
Debo decir también que no he entendido muy bien eso de que el obrar sigue al ser y todos nos pisamos unos a otros; en este punto es donde me he perdido definitivamente.
El capítulo 6 se centra en el tema de la conciencia. Es lo que nos dice que debemos hacer en nuestro interior, sabemos lo que esta bien y lo que esta mal gracias ella. Pero si no tenemos la conciencia bien formada, entonces podemos hacer algo malo y pensar que esta bien, por tanto actuar en conciencia a veces no esta bien. Es lo que se denomina conciencia errónea. Eso se debe a que la conciencia debe ser educada. Hay es donde volvemos a aparecer nosotros, los profesores.
El capítulo tambien habla bastante de ese sentimiento de culpa o mala conciencia que tenemos cuando hacemos algo mal. La conciencia, por tanto nos orienta en nuestras acciones aunque a veces es equivocada.
El capítulo 7 habla de la intención de los actos y viene a decir que todas las acciones buenas parten de una buena intención, pero añade que no todas las acciones realizadas con buena intención son buenas. En este punto encuentro una similitud con el tema de la conciencia donde se nos decía que a veces obrando según la conciencia hacemos cosas malas.
Un saludo.
Carlos Jiménez
2º ed. física
Hola soy Fátima Carreño Echanove y me gustaría centrarme en responder a las preguntas que hace el autor al principio del capítulo:
¿Qué es conciencia?
Como es lógico el significado de conciencia no es evidente de antemano. El autor en una primera definición de conciencia dice “es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente”.
Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre. La conciencia es condición de libertad, es decir, somos libres porque tenemos conciencia.
¿Qué hace la conciencia?:
La conciencia tiene dos movimientos: el primero lleva a preguntarse lo bueno y lo recto en uno mismo partiendo de dialogar con otros. El segundo hace sopesar los pros y los contras de hacer una acción, la cual, el único responsable es aquél que la lleva a cabo. Aunque no siempre es correcta objetivamente, ya que uno cree que tal acción es la mejor solución en ese momento de acuerdo con sus conocimientos.
¿Tiene siempre razón la conciencia?:
No, no siempre tiene razón, por tanto:
¿Debemos seguirla siempre?
La conciencia no nos guía siempre correctamente aunque sí debemos seguirla, ya que uno debe hacer lo que tiene por objetivamente bueno y eso lo marca la conciencia. Aún así debemos tener en cuenta que no hay nada que sea objetivamente bueno.
“Es bueno lo que es bueno objetiva y subjetivamente”.
No hay criterio para distinguir si una conciencia es verdadera o errónea. Pero cuando uno es culpable y no se siente culpable debería tener una mala conciencia y revisar su acción, esto llevaría al arrepentimiento y a obrar de distinto modo la próxima vez en situaciones parecidas.
¿Hay que respetar siempre la conciencia de los demás?:
Sí, si la persona no hace lo que permite ni lo que mande su conciencia. El deber es seguir la conciencia de uno sin dañar a los demás.
Séneca dijo de la conciencia: “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.
Buenas tardes soy Aurora Amedey Ramírez de educación primaria.
La persona es libre porque tiene conciencia. La conciencia es en el hombre el órgano del bien y del mal. Cuando hablamos de la conciencia estamos hablando de la dignidad del hombre. La conciencia nos ayuda a tomar decisiones por lo cual es muy importante que la conciencia este bien formada para que nuestros actos sean buenos y rectos.
Siempre debemos hacer caso a nuestra conciencia pero que pasa cuando una conciencia esta mal formada, es el caso de la conciencia errónea, crees que estas actuando correctamente pero realmente estas equivocado. En este caso también se debe seguir la conciencia. Aunque tenemos que tener en cuenta que la conciencia no siempre tiene razón, por tanto si sabemos que alguien va cometer un acto malo se debe impedir, es decir, aconsejarle, hacerle ver que eso que va a realizar es un fallo y él mismo en conciencia será capaz de recapacitar.
Además cuando algún acto no sea bueno para alguien o perjudique a otra persona tampoco es bueno para mí porque hará daño inmediatamente a uno mismo. También si en alguna situación no se sabe que hacer se puede pedir consejo, incluso ver cual es la opinión más abundante pero no debe ser la dominante, debe ser uno mismo quien medite todo y tome una decisión.
También es muy importante dar ejemplo enseñar con convicción, sobretodo en un niño pequeño que su conciencia esta limpia porque sino actuamos correctamente estamos deformando la conciencia del niño, por ejemplo si sus padres usan la mentira en la vida cotidiana como algo habitual esto al niño le perjudica porque observa un modo de obrar desorientado.
Por último aunque no siempre se sabe si lo que aconsejamos es con seguridad lo mejor, no obstante es lo correcto mientras se obre en conciencia aconsejando desde unos conocimientos y creyendo que esa es la mejor solución. Para que la conciencia sea cierta es necesario una idea recta de la jerarquía de valores.
Un saludo.
Hola soy Fátima Carreño y me gustaría comentar el capítulo 7.
En este capítulo nos habla sobre la conciencia, la buena intención y/o voluntad, la realidad, la dignidad...todas ellas referidas a nuestras acciones, las acciones de los hombres.
“La conciencia es la mirada que el hombre dirige al bien, una llamada de atención”. Entonces ¿actuar en conciencia es siempre bueno? La respuesta según Speaman es que no siempre es bueno actuar en conciencia ya que la conciencia puede estar mal orientada.
Speaman, aquí nos habla sobre la buena intención de los actos. Como es lógico, esto no es posible ya que todas nuestras acciones estarían justificadas por la buena intención, ya sean justas o injustas. De hecho, según el autor “todo el que actúa tiene, en cierto modo, una buena intención”. Por ello, es necesario decir, que la buena intención no cambia la injusticia del acto.
En definitiva, la buena intención no basta para hacer buena una acción aunque esta no es posible si no hay buena intención. “El obrar sigue al ser”. A fin de cuentas según Spaemann lo que hay son hombres buenos y no buenas acciones.
Indulgencia, perdón y reconciliación son algo más alto que la justicia. Todos necesitamos el perdón, la indulgencia y la reconciliación.
Hola, buenas noches, soy Clara del Campo alumna de 2º de educación primaria.
Me gustaría hacer un breve resumen sobre el capitulo el cual se refiere a la conciencia.
La conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos. Esta dice a cada uno lo que debemos de hacer. Por ello al causar un daño, al herir u ofender a otro, me daño inmediatamente a mí mismo. Tengo, como se dice, una mala conciencia.
La conciencia no es un producto de la educación, ni algo que se identifica con el "super yo", pero tampoco es algo innato. De ahí viene la pregunta de: ¿De dónde viene la conciencia? Puesto que el hombre necesita ayuda de otros para llegar a ser quíen es, con la conciencia pasa algo similar. En todo hombre hay como un germen de la conciencia, un órgano del bien y del mal, pero ese órgano se atrofia si no ven los valores encarnados en una persona con autoridad.La conciencia pierde finura.
Lo que realmente es grave es no poder tener una mala conciencia o sentimiento de culpabilidad, cuando se tiene realmente una culpa.
Si una persona que en el pasado ha obrado de forma errónea y el dolor producido no le conmueve y cambia su mala conciencia, significa que seguirá siendo el que era. A la revisión de esa actitud la denominamos arrepentimiento.
Para cualquier persona en buen estado, la mala conciencia es señal de una culpa, de un comportamiento que se opone al propio ser y a la realidad.
¿No hay entonces ningún criterio que nos permita distinguir una conciencia verdadera de una errónea? Efectivamente no hay ningún criterio ni ninguna norma que dicte las reglas para distingir una buena conciencia de una mala, pero pienso que toda persona antes de actuar piensa en las consecuencias y haciendo un valance de lo positivo y negativo que va ha recibir después del acto, valorará por si mísmo si irá ligado o no posteriormente a una buena o mala conciencia. De esta manera tendrás un "criterio" para distinguirlas.
También pienso que la conciencia de los demás es siempre respetable, se podrá estar más de acuerdo con una persona o menos, pero respetable siempre es.
Gracias.
Hola. Soy Magdalena Laucirica.
Si antes de empezar a leer estos capítulos me preguntan qué es la conciencia, mi respuesta hubiese sido "es algo que nos dice a cada hombre lo que debemos hacer". He comprobado que esa contestación sería absolutamente simple.
Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre, de que cada individuo como tal es ya una totalidad, es ya "lo universal".
Los hombres actúan expresamente y en libertad con respecto al sentido de su acción. En la conciencia, lo universal, la jerarquía objetiva de los bienes y la exigencia de tenerlos en cuenta vale como nuestra propia voluntad, es una exigencia de nosotros a nosotros mismos, si daño a otro me daño inmediatamente a mí mismo.
La conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito. Por estar presente en el hombre hablamos de dignidad humana.
Interesante: no hay conciencia sin disposición a formarla e informarla.
El timón que supone nuestra conciencia fue programado por nuestros padres. Vuelvo a subrayar como importante otra frase del texto: "poseemeos, interiorizadas, las normas que se nos inculcaron en la niñez y que tuvimos que obedecer. Y las órdenes que nos dieron se han trocado en órdenes que nos damos a nosotros mismos". Actuar en conciencia se diferencia como el dia y la noche del actuar por instinto. "No puedo querer otra cosa y tan poco quiero poder otra cosa", esta frase que cita el autor resume, a mi entender, la filosofía de un hombre libre.
En todo hombre hay un germen de conciencia, un órgano del bien y del mal.
La conciencia delicada y sensible es característica de un hombre interiormente libre y sincero.
Refiriéndonos de nuevo a la formación de la conciencia destacaria la necesidad de adquirir una idea recta de la jerarquía de valores, que no esté deformada por ideologías.
Con respecto al capítulo VII voy a destacar algunas frases del autor que me han parecido interesantes.
El mal consiste en que, al perseguir un bien de una manera que no se puede justificar, se cause o se acepte a cambio un mal. Justificar actuaciones por una llamada buena intención constituye una escuela de inautenticidad.
La conciencia nos recuerda el conjunto de los aspectos de nuestra acción. Solo se puede llamar buena la voluntad que se deja obligar por la conciencia y considera la realidad total de su proceder.
La bondad de un acto tiene que ver con la atención, con la mirada limpia a la realidad.
Para que una actividad sea buena, en relación con las cosas, con los animales, las plantas y los hombres, e incluso con nostros mismos, ha de comportarse uno de acuerdo con su valor propio; es decir, que hagamos justicia a la realidad. Esto significa en primer lugar y ante todo que tratemos a cada hombre como un ser que es un fin en sí mismo. Como ser potencialmente moral, la persona merece un respeto incondicional. De ahí que también debamos respetarnos a nosotros mismos. Precisamente este respeto exige además hacer justicia a la realidad extrahumana.
¿Qué es lo que hace buena una acción? Que tenga en cuenta la realidad. Lo que hemos de hacer se deduce en la mayoria de los casos de la "naturaleza de las cosas".
A fin de cuentas, lo que hace bueno a un hombre tiene un nombre en la tradición cristiana: amor.
El obrar sigue al ser. Hay hombres que tienen más altura moral que otros; y no es que les estén permitidas más cosas que a los demás; más bien tienen más obligaciones porque pueden, ven y entienden más que los demás. El cristianismo ha acrecentado el sentido de los valores, nos ha hecho más perspicaces para la realidad, y con ello ha limitado naturalmente las posibilidades de hacer algo injusto, o de omitir, sin culpa, algo bueno.
Y termino con dos ideas que me han encantado: "cada uno es deudor de su prójimo" e "indulgencia, perdón, reconciliación son algo más alto que la justicia".
Buenas noches a todos,
Considero que todos tenemos una seria responsabilidad de educar la conciencia, que es como una luz que nos conduce hacia el bien.
En el caso de Tomás Moro que prefirió la muerte a ir en contra de su conciencia se ve claramente que su conciencia le iluminó rectamente, no tanto porque sea la muerte el último discernimiento para saber si se obra en conciencia sino porque, y valga la redundancia, su conciencia le impulsó a valorarla a ella misma por encima de su vida.
En este capítulo el autor no aclara si es posible actuar en conciencia y sin equivocarse.
Es cierto que puedes confrontarte con los demás, y que pueden estar equivocados, pero yo creo que cuando una persona busca en conciencia actuar en conciencia, busca formar su conciencia y elige a una persona buena para confrontar sus decisiones es muy difícil que ese juicio de conciencia sea erróneo. Una persona puede cometer una injusticia porque le faltan datos, pero su juicio es correcto porque obró lo mejor que pudo con lo que sabía, y si hubiera tenido toda la información su decisión hubiera sido otra.
Respecto al capítulo siete me gustaría responder a Marta cuando dice " Es una pregunta. Al final del capítulo VII, Spaemann dice: “Existe la posibilidad de que el hombre reconozca la culpa de su propia limitación, apunte la de los demás a su ignorancia y los perdone”. Es como decir: vale, acepto que tengo límites, pero el otro es que ni siquiera alcanza a ver más allá, no se da cuenta de que está haciendo algo mal…
¿No es esto una especie de soberbia encubierta bajo capa de bien?"
No sólo no creo que no es soberbia sino humildad porque acepta que tiene límites y comprende que los otros también los tienen y LOS PERDONA, en tu lectura de esta frase has introducido un juicio comparativo, donde no hay perdón.
El perdon al que creo que se hace referencia es a convertir tu límite en un punto de unión con la persona que perdonas. Es como si un alcoholico desde su adicción pudiera comprender a un drogadicto y dijera: " si yo no puedo con la bebida cómo va a poder este hombre con la cocaína que es más adictiva"
Elena Peñín Ramírez
Hola soy Carlos Javier Sáez Cirac de 2º de Educación Física
En el capítulo 6 hablamos de conciencia tanto en el contexto de las personas que cumplen sus deberes diarios como de los que se evaden de estos deberes y se resisten a ellos, ya que todas las personas tienen conciencia.
Los hombres actúan con libertad respecto al sentido de su acción, saben que sus acciones tienen unas consecuencias y que estas pueden dañar a los demás, por lo tanto tendrá que obrar rectamente para ser justo. Debe tener en cuenta la jerarquía de los valores preocupándose no de lo que es preferible para mí, sino preocupándose por hacer lo bueno, lo correcto. Hablamos de tener una mala conciencia cuando se daña, ofende o hiere a alguien ya que esto te daña también a ti mismo porque no estás buscando objetivamente lo bueno, lo que está bien.
La conciencia hay que formarla, ya que sin esta disposición podríamos caer en el decir: yo ya sé lo que es bueno y recto, y estar equivocándonos sin saberlo, por tanto para actuar con conciencia deben conocerse razones y hay que formarla siempre, como el ejemplo del médico que tiene que estar al tanto de los avances de la medicina ya que si no actuará sin conciencia. También es el caso de Santo Tomás Moro que dice que es fiel seguidor de su rey, pero primero de Dios, no quería oponerse al rey, pero se dio cuenta de que seguir sus mandatos iba contra su conciencia y que no podía hacerlas.
Capítulo 7: La buena voluntad es la que desea el bien. Todo el mundo obra por un bien, un valor, pero el obrar mal consiste en que para perseguir ese bien se cause o acepte a cambio un mal.
La conciencia nos recuerda los aspectos de nuestras acciones, y evita que uno pueda dejar de lado los aspectos negativos de sus acciones para dirigirla a los positivos. Como dice el filósofo H. E. Hengstemberg: la acción buena es la que hace justicia a la realidad. El mayor problema para juzgar objetivamente lo que debemos hacer son nuestros propios intereses, ya que no hay que hacer al otro lo que no quieres que te hagan a ti. Para hacer justicia a la realidad hay que tratar a cada persona como un ser que como nosotros es un fin en sí mismo. No utilizar a las personas como medio, porque toda persona tiene dignidad, es una totalidad y merece todo el respeto.
Casi siempre es posible hacer algo mejor que lo que uno hace, hay cosas que no se deben hacer porque dañan la dignidad de la persona, como cuando se utiliza a las personas como medios para alcanzar otras cosas, se estaría entonces rebajando la dignidad de la persona a puro medio. El hombre tiene la posibilidad de reconocer sus propias limitaciones y actuar con justicia buscando el bien.
Hola soy Ana Álvarez, voy a comentar el capítulo VI expone: ¿qué es la conciencia?, ¿hay que seguirla siempre?
En la primera parte del capítulo van explicando distintas maneras de definir la conciencia, Spaemann dice “la conciencia es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse, criterio absoluto en un ser finito, es algo que dice a cada uno lo que debe hacer, es un movimiento espiritual doble, es el órgano del bien y del mal.
En definitiva, la conciencia nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo.
En este capítulo también habla de la importancia de seguir siempre lo que nos dicta la conciencia, porque eso es lo mejor para el momento, aunque el acto en si no sea bueno. Consecuencia de tener mal formada la conciencia, en este caso se estaría actuando con conciencia errónea (cree que es lo correcto).
En último lugar destaca el deber que todos tenemos de respetar la conciencia de los demás, el obrar en conciencia de los demás.
En el capítulo VII, Spaemann habla de la buena intención de los actos, destacando que una buena intención no cambia la justicia o injusticia del acto en si. Por tanto, se requiere un acto bueno para que la acción sea buena, no basta con una intención buen. En definitiva, esto lo podríamos unir al capítulo V “el fin no justifica los medios”.
Gracias
Hola, soy Ana Isabel López
Después de leer los dos capítulos asignados he comprobado que hay en ambos, una cierta relación con la conciencia y que precisamente D. Ángel en sus clases de moral últimamente nos ha enseñado como la felicidad está relacionada con la conciencia pues al final luchamos por conocer la verdad contando como se ha dicho que unos creen en Dios y otros en la educación pero, que al final hay una relación también con que el hombre necesita de la ayuda de los demás para poder conocer el sentido de la justicia (dar a cada uno lo suyo). Además, como dice Spaemann en relación con lo absoluto y que ya se ha comentado parece que el hombre debe seguir aquello que le hace llegar a Ser, sin llegar a alcanzar esa abundancia tan peligrosa que puede convertirte en alguien totalmente hedonista y que al final no te deja ser feliz; como dice el autor el obrar sigue al ser y al final lo importante es que hay hombres buenos y no sólo buenas acciones por lo que, siempre puedes tener la esperanza desde que somos niños de poder educar para alcanzar la dignidad que el hombre necesita.
Muchas gracias,
La conciencia es aquello que nos hace pensar sobre una acción y saber si la misma es buena o mala. Ahora bien esta misma acción dependiendo de la persona y de su conciencia pensara una cosa o la contraria.
Ahora bien, la conciencia de cada uno depende de muchos factores desde familiares, religiosos, culturales etc. Así pues, la conciencia es algo que se va formando a lo largo de los años y que posiblemente nunca se llegue a formar del todo.
Por otro lado, la conciencia es aprendida en base al dolor, ya que cuando alguien pensando, teniendo una conciencia determinada, realiza una acción y hace daño a otra persona la otra aprende lo que es bueno y lo que es malo.
En conclusión, la conciencia es algo que se forma constantemente y que depende de cada persona.
Sobre el capítulo VI:
La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer. La conciencia nos enlza con alguien fuera de tí que te dice lo que haces mal o bien, es producto de la educación.
Toda persona debe querer formar su conciencia, ya que si no lo hace entonces no querrá obrar en conciencia.
Lo importante es obrar en conciencia, si no podemos obrar en conciencia, obramos por capricho, por lo que hacen los demás...
La conciencia propone lo universal, nos hace conectar con lo objetivo por lo que nosotros debemos juzgar nuestras acciones, nuestros casos casos concretos y juzgarlo con lo universal.
La conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos, la cnciencia es algo que te dice alguien.
La conciencia no es algo puramente teórico en el hombre, el remordimiento hace que nos encontremos mal, nos hace daño.
El remordimiento nos habla de la dignidad de la persona, el hombre demuestra su dignidad con el remordimiento.
La conciencia cierta es aquella en la que nosotros estamos convencidos de que lo que hacemos está bien.
La conciencia errónea es cuando estas en el error, en la ignorancia. Tu conciencia esta mal formada pero tu no lo sabes.
Hay que respetar la conciencia de los demás siempre y cuando no perjudique o vaya en contra de la dignidad de las demás personas.
Intentaré resumir lo esencial del capítulo VI, que arranca con el tema de la conciencia:
La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer.
En la conciencia, lo universal, la jerarquía objetiva de valores relevantes para nuestros actos, vale como nuestra propia voluntad.
Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre, hablar de que cada individuo como tal es ya una totalidad, es ya lo universal.
La conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito, es una exigencia de nosotros a nosotros mismos.
No hay bien, ni sentido , ni justificación para el hombre, si lo objetivamente bueno no se le muestra como tal en la conciencia.
No hay conciencia sin disposición a formarla e informarla. Es el individuo quien goza de responsabilidad, el que debe decidir cuando acaba el discurso, y cuándo procede, con convicción, actuar.
La conciencia no es sin más un producto de la educación, ni se identifica con el Super Yo de Freud, ni es una especie de instinto social innata, ya que mientras un instinto se sigue instintivamente, actuar en conciencia es expresión de libertad.
La conciencia no siempre posee la certeza de hacer objetivamente lo mejor, no siempre tiene razón, es en el hombre el órgano del bien y del mal, pero no es un oráculo.
Nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, pero para poder verlo necesita una idea recta de la jerarquía de valores que no esté deformada por la ideología.
Sólo existe un modo de forzar la actuación contra conciencia: la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro.
Soy Débora Schack Lobato, 2ºEP.
Empezando a leer el capítulo 6, me he topado con la palabra conciencia; Conciencia: “la conciencia dice a cada uno lo que debe hacer”. Antes de seguir leiendo, y no del todo contenta con esa frase me he puesto a buscar qué es la conciencia, que significa exactamente ese término.
Conciencia (del latín coscientia `conocimiento compartido´, pero difiere de consciencia, ser conscientes de ello)
A continuación una serie de definiciones:
●”Conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, se refiere a la moralo o bien a la recepción normal de los estímulos del interior al exterior”
●”Consciencia: con conocimiento”
→” En la especie Homo Sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados”
●”Conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos”
→”Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones”
●En Psiquiatría: “Estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos denominados realidad”
●”Capacidad de valorar el presente”
●Definición técnica: “la red neuronal forma enlaces especializados ante el estímulo del medio, conformando una realidad presente para el individuo, tanto interior como exterior, y de una de las valoraciones asociadas a los elementos constitutivos de esa realidad. La capacidad de entender el papel que jugamos en dicho presente, nos permitirá adoptar un papel en dicha dinámica; ello conforma lo que se denomina conciencia. Esta presenta algunas propiedades claramente diferenciadas: dinamismo, unidad, subjetividad, intencionalidad y conocimiento. La vida psíquica de la conciencia, es el objeto que estudia la psicología.
→”La conciencia puede funcionar en “piloto automático”, es decir sin necesidad de ejercitar inteligencia alguna, municamente basándose en los instintos.El individuo es consciente de lo que está haciendo, pero no se plantea si es bueno o malo”
●”La conciencia es un juicio de la razón por el que el hombre reconoce la bondad o maldad de un acto”
→”Para emitir un juicio de conciencia, sobre el bien-mal de un acto, se necesita una inteligencia que juzge y un conocimiento previo que sea la base en que se apoya este juicio moral. Algo similar sucede cuando el entendimiento dictamina sobre la verdad de algo, por ejemplo, al escuchar: “las vacas vuelan”, la razón emite un juicio inmediato que dice: “falso”. Este juicio está basado en el, conocimiento previo de vacas y vuelo”
(...)
Soy Débora Schack Lobato, 2ºEP.
Continuo...
●Spaeman:
“En la conciencia, lo universal, la jerarquía objetiva de los bienes y la exigencia de tenerlos en cuenta vale como nuestra propia voluntad. La conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos”
“La conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito”
“La conciencia debe ser descrita como un movimiento espiritual doble.El primero lleva al hombre por encima de sí, permitiéndole relativizar sus intereses y deseos, y permitiéndole preguntarse por lo bueno y recto en sí mismo(...)”
Me plantento de la naturaleza humana y de lo que le conviene. Esta sabiduría se adquiere de dos fuentes:
Por un lado la propia naturaleza humana reclama un modo de actuar que suele llamarse ley natural.El Creador nos ha hecho de una determinada manera y está grabado en el hombre un conocimiento básico de lo que está bien o mal.(Lo que Spaemann llama “germen”, En todo hombre hay como un germen de conciencia.)
Además el Señor ha querido manifestar claramente lo que nos conviene, y disponemos de los diez mandamientos y las enseñanzas de Cristo que ayudan a formar las conciencias. (Spaemann: “El hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es”)
Por tanto la conciencia es un órgano del bien y del mal, cuya función es marcar la dirección recta, nos permite superar las persepectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero la conciencia tiene su instrucción en el hombre a modo de germen, ha de ser “ayudada” a crecer, la conciencia se forma gracias a la educación, la educación que primero recibimos de nuestros padres, interiorizando y asimilando una serie de normas de lo que es un comportamiento bueno y recto. Pero además la conciencia ha de serguir un “modelo” La conciencia se atrofia si no se ven los valores, que nos han sido inculcados como buenos, encarnados en una persona con autoridad.
Como conclusión, en la conciencia intervienen de forma clara la Gnosis y la Psique, que ayudan a nuestro “yo emocional” a dirigirse eo: ¿Cuál es la base de apoyo para la conciencia? El juicio de conciencia se basa en el conocimiento de la naturaleza humana y de lo que le conviene. Esta sabiduría se adquiere de dos fuentes:
Por un lado la propia naturaleza humana reclama un modo de actuar que suele llamarse ley natural.El Creador nos ha hecho de una determinada manera y está grabado en el hombre un conocimiento básico de lo que está bien o mal.(Lo que Spaemann llama “germen”, En todo hombre hay como un germen de conciencia.)
Además el Señor ha querido manifestar claramente lo que nos conviene, y disponemos de los diez mandamientos y las enseñanzas de Cristo que ayudan a formar las conciencias. (Spaemann: “El hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es”)
Por tanto la conciencia es un órgano del bien y del mal, cuya función es marcar la dirección recta, nos permite superar las persepectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero la conciencia tiene su instrucción en el hombre a modo de germen, ha de ser “ayudada” a crecer, la conciencia se forma gracias a la educación, la educación que primero recibimos de nuestros padres, interiorizando y asimilando una serie de normas de lo que es un comportamiento bueno y recto. Pero además la conciencia ha de serguir un “modelo” La conciencia se atrofia si no se ven los valores, que nos han sido inculcados como buenos, encarnados en una persona con autoridad.
Como conclusión, en la conciencia intervienen de forma clara la Gnosis y la Psique, que ayudan a nuestro “yo emocional” a dirigirse hacia una vida buena y recta, ayudado además por la ley natural, los valores morales, las normas cívicas y los diez mandamientos.( una una ideología cristiana que engrandezca y dignifique al ser humano).
Para comentar estos dos capítulos me he basado en el imperativo categórico de Kant “Obra de tal manera que la norma de tu conducta pueda eregirse como norma de conducta universal”
Esto quiere decir según mi parecer que se debe obrar en conciencia para que tu acto pueda servir como ayuda y ejemplo a los demás. Esta ayuda es la determinada educación en conciencia, se cuestiona en numerosas ocasiones ¿la conciencia es educable? En el libro concluye que la conciencia al ser un órgano del hombre del mal y del bien , este marca la dirección del qué debo seguir. En mi opinión basándome en los argumentos del libro, todo actuar es bueno en su comienzo, pero en ocasiones el modo de realizar ese fin no es el adecuado, de ahí el fin no justifica los medios. Para realizar los pasos correctamente para llegar al fin es necesario tener una correcta educación de lo que es bien y mal. Desde pequeños se debe educar que la mentira que lo normal es el medio más fácil para conseguir un fin. Y se debe hacer caer al niño que la mentira no es correcto y que esta mal, y hacer un sentimiento de arrepentimiento para no volver a caer a mi modo de ver es un modo eficaz de educar la conciencia por medio del arrepentimiento y la rectificación “ rectificar es de sabios”
Otro punto importante a mi parecer es como se sabe que el bien es el bien adecuado y que jerarquía ha de seguir , en el libro indica que la jerarquía que se debe realizar es la de la propia voluntad, dejando de lado los sentimientos momentáneos . Hay que tener en cuenta que una buen actuar en conciencia es aquel significa llevarte verdaderamente por lo bueno (absoluto), teniendo en cuenta a los demás, en definitiva lo que buscaba Kant con su imperativo categórico.
Todo concluye en que obrar con conciencia lleva a la propia dignidad del Hombre.
Muchas Gracias
En mi opinión,la conciencia es lo que dice a cada uno cómo actuar, ahora bien, actuar en conciencia no significa siempre que la persona actúe bien.
Actuar mal se puede deber a una mala experiencia y por ello el hombre aunque actue en conciencia realiza un mal acto.
Tampoco todo hombre actúa en conciencia, si obligamos a alguien a actuar en contra de su conciencia, atentamos contra su dignidad de persona ya que estamos obligando a actuar en contra de sus principios.
María Hernández López-Quesada.
2º Lengua Extranjera.
La conciencia es algo poseemos todos, y aquí surge una pregunta interesante, ¿es algo innato? Pero igual que nos preguntamos de donde viene la conciencia también nos podemos preguntar, de donde viene el lenguaje o el habla.
Debemos de tener disposición a formar la conciencia e infórmala, poseemos y tenemos interiorizadas las normas que nos inculcaron nuestros padres y esas órdenes que nos dieron han pasado a ser ordenes que nos damos a nosotros mismos. Según en lo que nos hayan educado tenemos un tipo de conciencia u otra, cada individuo es universal porque posee conciencia y lo normal es actuar de acuerdo a tu conciencia aunque eso no signifique que siempre sea buena esa actuación, lo que si que podemos afirmar es que si actúas en contra de tu conciencia estas actuando mal, y aquí me gustaría mencionar las máximas de Kant que decía:
“Obra de tal manera que la máxima de tu voluntad pueda servir siempre como ley universal” y “trata siempre al otro como un fin y nunca como un medio”.
Estas máximas dan a entender muy bien, que el bien no es solo actuar de acuerdo a tu conciencia sino pensar so estas actuando de forma que a ojos de los demás también les parezca bien esa actuación.
Como bien dice Spaemann ni el padre, ni la madre, ni el médico, ni el político saben con certeza si lo que hacen es lo correcto, lo que sin duda sí que saben es en base a sus conocimientos es lo que creen que puede ser la mejor solución.
Buenos días, soy Elena López Gómez, de Lengua Extranjera.
Me gustaría hacer un breve resumen sobre el capítulo VI: “¿Hay que seguir siempre la conciencia?”
El capitulo comienza con la siguiente afirmación: “La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer.”
Esta afirmación es correcta, aunque puede llegar a confundirnos.
Entendemos por conciencia, una característica propia del hombre, la cual debemos tener siempre presente y respetar.
Es importante tener siempre en cuenta las opiniones y observaciones de otras personas, pues hace darte cuenta de aspectos sobre uno mismo, que no conocías.
Gracias.
Hola soy Javier Marín Asensio de 2º de Educación Física
En el capítulo VI se pone de manifiesto la conciencia como ya se ha defino la conciencia no voy a volver a entrar en ello pero si creo que la conciencia es única en la especie humana (y por lo tanto no la poseen ni un animal ni un vegetal. Creo que mediante la experiencia aprendemos que algunas personas son de una determinada conducta moral y otras de conducta inmoral. La conducta moral es por decirlo algo que está dentro y forma parte de la misma persona para así captar los y vivir los valores. Su desarrollo y perfección dependen de la personalidad del hombre. No todas las personas que piensan que poseen una conciencia van a desarrollar sus acciones moralmente bien, ya que muchas veces no se piensa en las consecuencias sobre otros (Por ejemplo, para un terrorista asesina de acuerdo a su conciencia pero esta conciencia está deformada y creo que hasta en el último momento su conciencia “protesta” y debe doblegar ese pensamiento). Por otro lado la conciencia debe ir ligado a la inteligencia que juzgue y un conocimiento previo en el que se va a apoyar el juicio moral, normalmente determinada por el sentido común (que en el caso de los católicos son los diez mandamientos).
Respecto al capítulo VII, que normalmente las personas actúan bien, es decir la gente no busca crear problemas a nadie; esto es lógico ya que si no las personas que actúen normalmente mal estarán asiladas en la sociedad ya que nadie querrá tener una relación con ellos. Hay casos en los que se piensa que uno ha actuado bien y no es así del todo, pero si de verdad se ha actuado con buena intención y la persona que le repercute sabe verlo (al tener una buena conciencia) los efectos positivos quedarán por encima de los negativos y vengativos (eso no quiere decir que siempre una acción esté bien justificada, de ahí que poseamos un juicio moral correcto).
En cuanto al capítulo 7, destaco:
-“Nadie puede obrar si no es por amor de un bien, de un valor” Al fin y al cabo el amor mueve nuestras vidas, el amor al dinero, el amor a la salud, el amor al hermano, etc … Pero el actuar movidos por el amor a algo, no nos asegura que actuemos o llevemos acabo acciones buenas.
-“La bondad de un acto tiene que ver con la atención, con una mirada limpia a la realidad”, “La acción buena es la que hace justicia a la realidad” Hemos de perseguir la verdad, la realidad, hemos de actuar acorde con la realidad y con lo que en conciencia sentimos, es aquí donde enlazo con las máximas:
1. “Haz al otro lo que quieres/te gustaría que el otro haga/hiciese contigo”
2.”El obrar sigue al ser”
Hay que educar en valores, convertir los buenos hábitos en virtudes, guiarse por el “impulso” de hacer el bien.
El scout, sigue esta máxima: “la buena acción diaria” y “deja el mundo mejor de lo que está”
Es impresionante lo mucho que se puede hacer si cada uno en nuestro pequeño “círculo” o ambiente siguiéramos estas máximas. (véase cadena de favores). Y es que hacer el bien, llevar a cabo acciones bondadosas y honradas te hace ser mejor cada día, te hace creer, te elevaba tu condición humana, pues son actos de puro amor, que persiguen posponer los intereses y deseos personales en pos de un bien mayor, hacer feliz al prójimo, que en resumidas cuentas es: “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Consuelo Soldevila, 2º LE.
Lo primero resaltar una definición de conciencia que me ha gustado mucho: “la conciencia es una exigencia de nosotros a nosotros mismos”. Estoy bastante de acuerdo con esto, ya que todos los seres humanos, sea de una manera u otra, disponemos de conciencia, si bien como dice Spaeman no es algo innato cien por cien, aunque en parte pueda serlo si lo contemplamos en un plano en el que la persona ha sido educada, formas aparte, o no (Estoy pensando en mowgli del libro de la selva, por mucho que sea un niño salvaje, se ha criado bajo las reglas de la naturaleza, y ahí sigue habiendo normas y estoy segura de que en un momento determinado sabrá si está haciendo bien o mal; por lo que ya no estoy muy segura de que no sea algo innato, aunque si dependiente de tu entorno)
Como siempre, estamos tratando un tema que, dependiendo de la persona y todo su entorno, educación recibida etc, puede ser bastante subjetivo, porque aunque en el fondo la conciencia sea una especia de impulso, de instinto que nos indica lo que está bien y mal y nos hace sentirnos culpables o satisfechos, no podemos obviar nuestra experiencia, educación y vivencias anteriores, ya que las mismas nos han formado y como consecuencia creo que también han formado nuestra capacidad de arrepentimiento, nuestra conciencia de cierta manera.
También señalar el punto de “lo bueno y lo correcto objetivamente, para que sea bueno, debe ser considerado también por él como bueno, ya que para el hombre no hay nada que sea tan solo objetivamente bueno. Si no lo reconoce como bueno, entonces justamente no es bueno para él.” Este asunto me parece algo complicado, ya que esto podría servir como excusa en muchas acciones objetivamente “malas” , porque si que creo q hay ciertas cosas objetiva e indiscutiblemente malas…
Hola, buenos días, soy Paloma Chim.
2º Lengua Extranjera.
En primer lugar, habría que definir la conciencia como algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente. Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre, por lo que cada individuo como tal es ya una totalidad, es ya “lo universal”.
El hombre a diferencia de los animales, sabe lo que va a hacer y el motivo por el que lo va a hacer, actúan en libertad con respecto al sentido de su acción. En cambio los animales actúan por una voz interior, un instinto.
Si me apetece hacer algo, que sé que va a afectar de forma negativa a otro individuo, puedo recapacitar, pensar en las consecuencias y plantearme si es justo obrar así. Ya que al causar un daño, al ofender o herir a otra persona, me daño inmediatamente a mí mismo.
Según Spaemann la conciencia se describe como un movimiento espiritual doble:
- Primero: el hombre relativiza sus propios intereses y deseos, y le permite preguntarse por lo bueno y recto en sí mismo. Para asegurarse de que no se equivoca, debe producirse un intercambio, un diálogo con los demás sobre lo bueno y lo justo. Hay que conocer las razones y contra-razones.
- Segundo: el individuo por sí mismo.
Todo hombre necesita de la ayuda de los demás para llegar a ser lo que propiamente es y en todo hombre existe un órgano del bien y del mal, la conciencia, aunque no siempre tiene razón.
Cuando a uno le obligan a actuar en contra de su conciencia, se lesiona la dignidad del hombre.
África Velázquez Esteban
2º Lengua Extranjera
Nos encontramos ante el dilema de la conciencia y por tanto de la idea de acción buena o mala. Es muy parecido al tema anterior sobre la justicia, y de si el fin justifica los medios.
Spaemann hace una reflexión sobre el origen de la conciencia y su función. Se nos plantea, entre otras cosas, el dilema de si actuar en conciencia de cada uno es lícito y bueno.
Me centraré en este tema, porque es el que más me ha llamado la atención. En mi opinión, creo que si decimos que actuar según nuestra propia conciencia está bien en todos los casos, sería erróneo. Tal y como está estructarada nuestra sociedad, y el ser humano, vivimos con y para los demás. No podemos actuar mirándonos a nosotros mismos y a nuestra propia conciencia sin tener en cuenta las consecuencias en los demás de nuestros actos (el fin no justifica los medios). También considero que hay unos valores universales de todo ser humano. Hay personas que tienen lo que llama Spaemann "mala conciencia". Discrepo en parte con esta afirmación, hay personas que dependiendo de la educación y de las situación vividas ha deformado tanto su conciencia que puede carecer de ella.
En conclusión creo que la conciencia es una forma que tenemos de decirnos que actuamos mal pero no nos debe cegar, tenemos que mirar a nuestro alrededor.
Sobre el capítulo VII:
La conciencia es el órgano que nos dice lo que esta bien y lo que está mal, esta al ser un órgano puede estar mal orientada.
Si nosostros realizamos cualquier acción con buena voluntad o con buena intención, esto puede llevarnos a justificar todo tipo de injusticias. El mal consiste en que al perseguir el bien de una manera que no se puede justificar se causa mal.
Lo importante es hacer justicia a la realidad, lo que hace una accion buena es la mirada limpia en la realidad. La acción buena es la que hace justicia a la realidad.
El hacer justicia a la realidad es sin duda tratar al hombre como un ser que es un fin en sí mismo, es importante no tratar a la persona como un medio sino como un fin también.
Lo que hace realmente bueno una acción es que tenga en cuenta la realidad.
El obrar en conciencia por tanto será obrar atendiendo a la realidad. El obrar sigue al SER, lo que hace bueno a un hombre es el amor.
Actuar contra la conciencia es lo mas disgregador que puede hacer el hombre. Puesto que para ser feliz e integro el hombre tiene que actuar siempre en conciencia es deber y derecho fundamental educar rectamente, en unos valores predeterminados o en virtudes, si gusta más, para que todo hombre actue siempre con conciencia cierta de que esta haciendo el bien.
Un hombre puede creer que esta haciendo el bien pero es un acto malo, por eso hay mal, o porque creyendo que es bueno para el pero sabiendo que es malo haga un acto que le perjudica.
Un hombre nunca va a cometer un acto que no crea que es bueno para él. Puede haber sido educado en que esta mal un acto pero si en la situación actua contra su educación, no contra su conciencia , será porque esta convencido de que es un acto que le va a llenar, que le va a hacer mejor, en definitiva un bien.
Pienso que más importante que tener una conciencia recta es estar convencido de que esa conciencia, esa manera de actuar es la mejor, no porque se lo han dicho sino porque lo piensa asi. Si no está convencido de los valores que sigue acabará actuando en contra de su educación y deformando su conciencia.
La conciencia es algo sagrado existente en todo hombre y debe respetarse incondicionalmente, es una exigencia de nosotros a nosotros mismos.
No hay conciencia sin disposicion a formarla e informarla, no es una especie de instinto social innato. Proviene de la heterodeterminacion porque el hombre es un ser que necesita de los otros hombres para ser lo que realmente es, es un ser social.
Pero al ser algo interor puede dañaras creandose de este modo la mala conciencia. Dependiendo del dolor que cause esta mala conciencia podemos hablar de arrepentimiento. Para arreglar este sentimiento habría que cambiar la actitud con respecto al acto que se ha realizado.
También existe la conciencia errónea,esto significa actuar mal sabiendo que esta mal o que es injusto.
Finalmente para saber si un acto es correcto o no lo es se puede preguntar o informarse con otras personas.
María Castro, 2º Lengua Extranjera.
Capítulo VI:
La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer. La conciencia es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente. Para unos es la voz de Dios en el hombre, para otros es producto de la educación. Habar de conciencia es hablar de dignidad, cada individuo es una totalidad.
Los animales no tienes conciencia, pues se mueven por instintos, por el contrario, el hombre puede saber la razón de lo que hace y debe tener presente la jerarquía objetiva de valores relevantes de sus actos.
La conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito, se trata de un movimiento espiritual doble. El hombre debe preguntarse por lo bueno y recto en sí mismo. Para ello necesita del diálogo, necesita conocer razones y contra-razones, no hay conciencia si no hay disposición a informarla. El autor dice que sin tal disposición solo en casos límite se podrá hablar de conciencia. Llegado a este punto me planteo que ¿dónde se establece el punto de caso límite?
Por otro lado, un concepto importante que aparece es el de conciencia errónea, esto es cuando actuando en conciencia, se causa a otros una grave injusticia.
El capítulo finaliza diciendo que la conciencia no es herida si se le impide a uno hacer lo que ella manda, ya que ese obstáculo no cae bajo su responsabilidad. Otra cosa es cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia, se trata de una lesión de la dignidad del hombre.
El capítulo 7 debate lo que es una buena acción a diferencia de lo que es actuar bien, y es que todos en el fondo buscamos algo bueno, un fin que por lo menos nos atrae, pero eso no significa que los medios que pongamos para conseguirlo, estén bien.
También se recalca la importancia de que a la hora de tratar con las personas, tenemos que tener en cuenta que no son medios, que no los podemos utilizar como tales, sino que cada uno debe ser considerado como un todo, un fin.
Por otro lado, se explica la expresión de que “el obrar sigue al ser”, esto quiere decir que los actos de cada uno dependerán de lo que el individuo quiera, y por tanto de su forma de ser, de sus objetivos…, y no al revés, la bondad o maldad de los actos no puede llevarnos a juzgar a las personas.
María Castro, 2º Lengua Extranjera.
Capítulo VII:
Por un lado, nada de lo que se haga contra la conciencia puede ser bueno, pero por otro lado, no todo lo que se hace en conciencia es bueno.
Buena voluntad es aquella voluntad que desea el bien. Pero no con esto podemos justificar todos nuestros actos, pues la buena intención se podría convertir fácilmente en justificación para todo tipo de injusticias y maldades.
Todo el mundo desea algo positivo, el mal consiste en que, al perseguir ese bien de una manera que no se puede justificar, se cause o se acepte a cambio un mal.
La bondad de un acto tiene que ver con la atención, con una mirada limpia a la realidad, lo que puede enturbiarla es la fuerza del sentimiento momentáneo, la sensibilidad, la ambición o los ideales.
Moore define “falacia naturalista” como el intento de significar con otros contenidos lo que nosotros pensamos cuando llamamos a algo bueno, estos intentos son engañosos, en definitiva consisten en sustituir el bien por otro contenido cualquiera. Esto no funciona porque el punto de vista moral es el punto de vista absoluto. Para Hengstemberg la acción buena es la que hace justicia a la realidad. Se equivoca ya que hay que señalar el sentido de los valores que ha desarrollado en nosotros el proceso educativo y los conocimientos que hemos adquirido.
Por último, para obrar en conciencia debemos tener presente la conocida regla moral: “NO hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”
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