Sorprendentemente habla de "valores" y me parece que incluye unos argumentos magníficos. Tal vez el marco general explique el porqué del acierto: se trata de convivir con personas de se plantean, lógicamente, fines individuales. Ahora bien, en sociedad el conflicto está servido si cada uno sigue sus intereses individuales. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos superar esa situación?
El resumen con el que se inicia el capítulo es muy certero. Os recomiendo que, a quien le interese seguir bien el hilo discursivo del libro, lo "estudie", esto es, lo "memorice" -es un consejo "políticamente incorrecto", puesto que la memoria está mal vista...-
En primer lugar quisiera llamar la atención sobre la interesante distintinción: placer-alegría. Aquí se encuentran los elementos que permiten dar toda la importancia antropológica y ética a la educación "estética".
Dos cuestiones más que podréis observar en el texto:
1. Para captar valores hace falta cierta "virtud": ponerse con cierto esfuerzo a experimentar aquello que está más allá de inmediato placer.Señala Spaemann que "La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición. Ese conocimiento de los valores (...) se alcanza ante todo (...) por la experiencia y la práctica" (p. 50) Interesante, ¿verdad?
2. Para aceptar valores más allá de la inmediata inclinación subjetiva, hace falta cierta "virtud", dominio de sí, capacidad de mirar a la realidad.
Los últimos ejemplos, con los que pretende ilustar algo la cuestión de la jerarquía de los valores -entre otras cosas- no tienen desperdicio.

41 comentarios:
Sofía Fernández Merino
2º Lengua Extranjera
En este capítulo voy a hacer un resumen sobre los puntos que más me han llamado la atención:
En primer lugar y como punto de partida es necesario señalar que cuando el mundo suprime la ética, se impone entonces el hedonismo como única opción: Lo que deseamos es el placer, el bienestar. Pero los hombres deseamos más, deseamos ser felices. Y aquí entran en juego los términos de alegría y placer.
1. ALEGRÍA Y PLACER
Mientras que las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene, en cambio, un objeto, un contenido, y existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
Por eso, si los placeres subjetivos son el fin último de nuestra vida, nunca experimentaremos el gozo en su valor más profundo.
2. FORMACIÓN- ENSEÑANZA
Para poder experimentar el gozo, el hombre ha de aprender poco a poco a objetivizar y jerarquizar sus intereses; pero primero debe tener intereses para poder defenderlos. Por eso, la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda, para ser feliz.
3. VALORES
En definitiva, el hombre, para desarrollarse como persona y ser feliz, necesita los valores.
Las características principales de estos valores son:
o Es imposible captar los valores de forma aislada; al igual que un vicio desemboca en otro, un valor ayuda a conseguir los demás.
o Los valores están jerarquizados y la capacidad para distinguir los más importantes de los menos importantes es una condición para el éxito de la vida individual y la felicidad.
o La capacidad de conocer los valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición.
o El conocimiento de los valores se da a través de la experiencia y la práctica.
o Los valores más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados, requieren una atención más profunda.
PROPIEDADES QUE SON OBSTÁCULO PARA LOS VALORES:
o APATÍA: La persona apática es incapaz de captar en su verdad la jerarquía de valores.
o CEGUERA DE LA PASIÓN: Quien actúa por pasión no actúa movido por los valores, sino por su egoísmo; ya que el hombre es el único responsable de su ceguera.
La pasión nos hace ver valores, pero no su jerarquía; por eso no debemos guiarnos por ella, ya que no crea una adecuada respuesta a un valor en cuestión.
Está claro que no deseamos ni el placer ni el bienestar, sino que lo que realmente queremos es la realidad, mantenernos en el ser, para poder conseguir así la felicidad.
Sócrates sostiene que el placer es el único fin apetecible, sin embargo, podemos diferencia entre la alegría y el placer. El placer es causado por algo, y por otro lado, la alegría tiene un objeto y un contenido.
Me ha parecido importante cuando el autor habla sobre formación. Llamamos formación al proceso por el cuál el hombre sale de sí mismo, aumentando al mismo tiempo su capacidad de dolor y gozo. Es básico, como ya venimos comentando desde Polo, la educación del interés. Primero es necesario interesarse por algo, y después, defenderlo.
Es importante también la existencia de una jerarquía objetiva sobre determinados valores, me resultó muy claro el ejemplo sobre los compositores Bach y Telemann.
Puesto que lo que verdaderamente queremos es hacer justicia con la realidad para ser felices, necesitamos estar en armonía y amistad con nosotros mismos, y además, un continuo querer.
Hola soy Carla torres de segundo magisterio educacion primaria.
Leyendo este capitulo he sacado en claro lo siguiente:
En primer lugar la lectura comienza con una pregunta ¿que es lo que de verdad y en el fondo queremos? Lo que deseamos es la realidad, es decir, una felicidad que apoye a la realidad. La Realidad es un concepto difícil de explicar por cualquiera, ya sea una persona corriente, un filósofo o un científico. Sin embargo todos podemos entender que vivimos y nos relacionamos con ella, e incluso podemos llegar a entender que nosotros mismos somos un trozo de Realidad. Nadie sabe explicar con certeza el concepto, pero todos hablan de ella como si conocieran con exactitud lo que es. Un ejemplo parecido es que todo el mundo hable de los ovnis, pero en realidad, nadie ha visto ninguno.
Por otro lado haré referencia a lo que es el hedonismo, pues considero que es necesario comprenderlo para poder entender bien el capitulo. Nombre con que se conoce a una determinada corriente de pensamiento que identificaba el bien con el placer, con un estado de suprema felicidad. Las primeras formas de hedonismo sostenían que el bien era el placer y que el dolor era el mal. Aunque el hedonismo se basa principalmente en el placer, debemos distinguir entre placer y alegría por otro lado. La alegría tiene un objeto y un contenido, por tanto existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den. Por alegría se entiende, “el deseo de reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien”. La alegría se expresa a través de: diversión, euforia, gratificación, da una sensación de bienestar, de seguridad.
En definitiva, ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo y esto supone que debemos continuamente poder querer.
En primer lugar me gustaría hacer una distinción entre placer y alegría como bien muestra el texto.
Mientras que el placer se define como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico que se satisface por ejemplo cuando tenemos hambre y comemos, o cuando tenemos sueño y descansamos; la alegría, en cambio, tiene un contenido, un interior, es decir, es una de las emociones básicas del ser humano que puede ser percibida por toda persona, y que solo se alcanza mediante la experiencia y la práctica.
En segundo lugar, y como bien ya dijimos el hedonismo se quedaba corto en su respuesta “en el fondo lo que deseamos es el placer, el bienestar“, pues en general, queremos algo más (mantenernos en el ser), y para ello merece más la pena esforzarse, y no solo pesar en uno mismo.
Está en lo cierto Spaemann cuando dice que hace falta un dominio de sí y tener capacidad de mirar a la realidad para aceptar valores más allá de la inmediata inclinación subjetiva. Tenemos que estar dispuestos a someternos a ellos, teniendo en cuenta los intereses objetivos, y por supuesto la jerarquía que de ellos se hace. Pues quien solo puede actuar por pasión por ejemplo, no hará justicia jamás a la realidad.
Un saludo a todos!
Un acto no hace virtud, tampoco tres, ni cuatro. Se necesita tiempo para moldearnos como personas. Y sobre todo se necesita pararse, reflexionar y pasar por encima de la propia comodidad, placer, gusto… para descubrir lo verdaderamente bueno. Todos tenemos la capacidad para descubrir lo realmente bueno, verdadero y bello, pero… descubrirlo de hecho no es tan fácil como parece.
Spaemann señala la importancia de tener una jerarquía de valores pero ¿según qué criterio los ordenamos? ¿Qué valores son más importantes que otros? Y explica la importancia de formar en la capacidad de distinguir lo más de lo menos importante. Un punto fundamental en torno a este tema es el cómo cada uno debe experimentar el valor que encierran determinadas cosas, para ser capaz de apreciarlo. Si no se experimenta por uno mismo, nos dirán mil veces lo bueno y valioso que es algo, pero no lo haremos vida hasta que no lo experimentemos en nuestra propia persona.
Buenos días a todos.
En primer lugar me gustaría decir cuáles son los términos importantes de este capítulo, desde mi punto de vista, estos son:
ALEGRÍA
GOZO
VALORES
FORMACIÓN
JERARQUÍA
ACCIÓN VALIOSA
APATÍA
CEGUERA DE LA PASIÓN
En un momento del texto dice que el que sólo se interesa por sí mismo no podrá ser más feliz. Desde mi punto de vista hoy hay muchas personas así, son felices con lo que tienen y no se plantean el buscar más felicidad (sólo les preocupa su persona), de hecho no creen que haya más felicidad. Piensan que tienen la felicidad mayor que pueden encontrar y conseguir.
Cada persona tiene una jerarquía de valores pero ¿cómo es posible que muchas de estas jerarquías coincidan o se parezcan mucho?
Por último me gustaría destacar una idea que me ha gustado del texto: “Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer”.
Después de haber hablado en el cap anterior sobre el hedonismo aquí Spaemann señala algo que me parece muy cierto, el placer y el bienestar solamente son insuficientes, el hombre quiere mantenerse en el ser que es más profundo.
Comentaré algunas cosas que me han parecido muy interesantes acerca del placer y la alegría y que creo a veces confundimos. La alegría tiene un objeto, un contenido, se puede estar alegre en una situación de sufrimiento físico; y el placer sin embargo es causado por algo, es una sensación que no es permanente. La realidad nos hace apreciar los valores que hay en ella, la alegría, el respeto. Una persona que busque en su vida solamente el placer no le aporta nada y no goza pero el que busca el contenido valioso de la realidad consigue gozar y disfruta de la vida.
Esto requiere formación que es la que nos capacita para saber sacar lo valioso que hay en la realidad. “Formar del sentido de los valores, dice Spaemann, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás”, p. 49.
De todo esto deduzco que una vida lograda es aquella que busca los valores y darse cuenta que la armonia consiste en que puedo conseguir algo que previamente he empezado.
Pienso que en la sociedad actual hay una gran apatía y ceguera de la pasión que son los obstáculos para conseguir los valores, ¿cómo transmitir a la gente joven en nuestra tarea de educadores que el esfuerzo por conseguir algo aunque costoso, es lo que realmente produce alegría y bienestar?
Hola, soy Fátima Carreño Echanove, de 2º de Ed. Primaria y me gustaría hacer un breve resumen del capítulo tres.
La felicidad no consiste en el placer, sino en la alegría profunda, aunque sea temporalmente breve, así distinguimos entre placer y la alegría. El autor señala que aún teniendo los estados corporales placenteros, podemos encontrarnos al mismo tiempo, a un hombre depresivo y al revés, a una persona con dolor físico y completamente alegre y feliz. De este modo, el autor rompe con el principio básico hedonista, el placer como objeto de la felicidad. Así, el autor afirma que “la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa”. A diferencia del placer, la alegría tiene un objeto, un contenido.
Asimismo, cabe mencionar lo que llamamos valores, que según el autor son “objetos o contenidos de los sentimientos apuntados.” Ese contenido de la realidad se hace visible en los actos de alegría o tristeza, veneración o respeto, amor y odio… Así, el que utiliza el placer como guía de su vida y como fin de toda su actividad nunca llegará a experimentar el gozo.
Por ello, se hace tan importante la formación y la educación. Para que el hombre pueda llegar a experimentar el gozo, deberemos enseñarle a tener intereses, a interesarse por algo y a saber defenderlos. Pero cuando los intereses de una persona únicamente están orientados a su propio yo, nunca podrá ser más feliz. Por ello, “la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.”
“Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer.” Cuando nuestros comportamientos están regidos por causas externas no conseguiremos la unidad con nosotros mismo y mucho menos habrá armonía con los demás.
Hay dos propiedades o características que son obstáculos para los valores: uno es la apatía y la otra es la ceguera de la pasión.
El apático no capta en su verdad la jerarquía de valores, es decir, los valores están jerarquizados y la capacidad para distinguir los más importantes de los menos importantes es una condición para el éxito de la vida individual y la felicidad.
El que está cegado por la pasión tampoco capta esa jerarquía. Así, quien actúa por pasión, no actúa movido por los valores, sino por su egoísmo. La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía es decir, nos pone en una primera relación con el valor, pero no por eso crea la adecuada respuesta a ese valor.
Alberto Flores García de la Parra
2º Magisterio Educación Primaria
Quiero empezar el comentario de este capítulo haciendo una distinción entre los intereses subjetivos y objetivos vinculados con la educación. Spaemann afirma que la educación ha de estar dirigida a la defensa de los intereses, a tener interese y saberlos defender. Es interesante reflexionar que la defensa propia de nuestros propios intereses nos hace seres desgraciados al no ir más allá, a quedarnos solo en lo nuestro. Será necesario comprobar que nuestros intereses deben ser colocados en una balanza con intereses objetivos del prójimo para vivir en armonía con los demás. Es necesario tener un equilibrio entre los nuestros intereses y los de los demás. El hombre es un ser sociable, la armonía hacia los demás implica armonía con uno mismo, de ahí que la educación debe tener muy presente que la armonía y la búsqueda del interés van de la mano si queremos que nuestros alumnos sean felices, maduros y perseverantes en su vida adulta. Es interesante tener claros los intereses de cada uno en coordinación con los de los demás.
Continúo mi comentario y me centro ahora sobre dos conceptos que están presentes en este capítulo: alegría, placer y su relación con el gozo. Me ha resultado interesante saber que nos alegramos con algo y de algo, es decir, hay una causa que nos hace sentir alegres en un momento determinado y no apáticos. Quiero reflexionar sobre la apatía: el apático no capta en su verdad la jerarquía de valores, pero es cierto, que al abandonar la apatía, la alegría vuelve a ser un objetivo presente en nuestra vida porque ya habremos conocido lo contrario. La alegría se verá reforzada porque hemos conocido el estado contrario a ello. Considero que para tener alegría e incluso el gozo es necesario haber sufrido la apatía, con ello, la alegría cobra mayor sentido y se podrá experimentar toda la riqueza que ofrece la realidad.
Muchas gracias.
Buenos días, soy Carlos Herrero.
En la lectura de este tercer tema me ha gustado mucho la primera idea que explica que el ser humano si que quiere “el placer” entendiendo este como bienestar. Pero además del placer o como limitación de este según se vea, el sr humano se quiere mantener en ser, lo que dice el texto, “deseamos una felicidad que se apoye en la realidad.
También me ha parecido muy interesante en la idea de la pasión, de cómo el hombre puede estar cegado en sus acciones movido por la pasión pero que aun así este debe conservar la responsabilidad de su ceguera, así no podremos decir para quitarnos culpa, lo hice por pasión. La idea de ira también nos crea “ceguera” pues todas las acción que hagamos por ira serán desproporcionadas (en mi opinión) según dice el texto serán injustas.
Hola soy Alberto Arroyo de 2º de Ed. Física.
En el capítulo 3 habla sobre la diferencia entre alegría y placer, pero estos conceptos pueden ir o no de la mano, ya que hay gente que aún estando enferma y sufriendo dolor son capaces de enfrentarse a la vida con una sonrisa de oreja a oreja y haciendo la vida más fácil (sobre todo a la gente que está a su alrededor). Las personas que corporalmente se sienten perfectos pueden padecer algún tipo de problemas de socialización o rechazo de la sociedad, pero por el contrario las personas que sufren dolores son más fuertes mentalmente y responden (normalmente) de forma diferente.
En cuanto a ser feliz el autor lo define como ”armonía y amistad consigo mismo”. En la vida a mi juicio el hombre debe de tener dos metas; la primera es encontrar a Dios pero para encontrarle y que te lleve a la vida eterna (que es lo más bonito que nos puede pasar) se tiene que dar la segunda meta que es encontrar la felicidad por medio de Dios.
En la vida se tienen que dar amor y armonía para llegar a la felicidad, ya que es un paso importante para estar a gusto consigo mismo y respetar a la todo el mundo por igual, sin hacer diferenciaciones entre la raza humana.
Por último quería decir que la fidelidad va acompañada del respeto, amistad, compromiso… con la familia, amigos y en definitiva con toda la raza humana, es decir, la importancia de los valores humanos.
Para finalizar quería decir que la lectura me sigue pareciendo difícil de comprender aunque después de haberlo leído un par de veces mejora la comprensión.
Un saludo y gracias.
Hola buenas me gustaría empezar por algo que en mi opinión me parece clave y que es ¿el placer puede dar la felicidad o esa alegría la que nos da la felicidad? Yo pienso que el placer es un paso más para llegar a la felicidad mientras este esté controlado mientras que la alegría es algo que está dentro que sale por si sola algo que en mi opinión es alegador .Digo esto porque hay mucha gente que piensa que sin placer no hay felicidad y eso no es así porque hay muchas personas que se han dedicado sencillamente a ser hedonistas y no han obtenido esa felicidad, ya que dicho medio no lo usaban como herramienta, sino como principio fundamental. Mientras que personas con sufrimientos si han llegado a esa felicidad tan esperada ya que han usado ese dolor como herramienta para llegar a la felicidad.
En mi opinión pienso que el placer si es un paso para la felicidad pero que no es necesario ya que se puede llegar a esa felicidad si con otros medios llegas a la plenitud como persona. Y esto medios creo que están muy relacionados con los valores ya que son instrumentos que hay que ejercitar y tratar ya que requieran una enseñanza y formación y una ejercitación.
He hablado mucho de lo que es la felicidad pero no he dicho lo que es ser feliz “Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer.”
A continuación me gustaría decir que el hacer lo que a mí me apetezca entra en claro conflicto cuando hay una sociedad por media ya que si yodo hiciéramos lo que queremos provocaría una sociedad marcada fuertemente por el egoísmo y donde todo sería un cao y lo que provocaría una sociedad infeliz que nunca llegara a esa plenitud necesaria para realizarse como persona.
También me gustaría resaltar la importancia que tiene los valores en la persona ya que son esos cimientos que hacen que el ser humano este bien con el mismo y que a su vez se pueda desarrollar con plenitud y por lo tanto llegar al camino de la felicidad.
un cordial saludo
Voy a señalar las ideas que más me han llamado la atención del capítulo 3.
Lo primero es que el hedonismo afirma que lo que propiamente y en el fondo deseamos es el placer, sin embargo,hay que darse cuenta del límite de esta afirmación, ya que, en general, las personas queremos todavía algo más. El principio del placer supone el actuar según lo que queremos o lo que nos satisface sin embargo también debemos ser conscientes de la realidad, de nuestra realidad.
También debemos hablar de alegría y placer. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Las sensaciones placenteras las causa algo, la alegría tiene un objeto.
Las personas no debemos convertir el placer y el bienestar en el tema principal de nuestras vidas ya que así nunca alcanzaremos el gozo.
Hay que enseñar a los alumnos o a las personas a tener intereses, a interesarse por algo ya que si solo se interesan por uno mismo y por su bienestar no alcanzan la felicidad.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, esto de amistad consigo mismo no hace referencia a satisfacer todas nuestras apetencias sino que supone que puedes querer continuamente, darte a los demás...
Las personas debemos guiarnos por una jerarquía de valores como se habla en el capítulo 1 de este libro, el apático no capta en su verdad la jerarquía de valores, ni tampoco el cegado por la pasión.
Hola soy José Manuel Juez:
En cuanto a la formación del propio interés y del sentido de los valores, la idea mas importante es que hay que educar los intereses de los alumnos esto supone que el niño pueda llegar a interesarse por algo y en consecuencia huir del aburrimiento y huir también de que el niño solo busque satisfacer sus apetencias.
El hedonismo hace referencia a que el placer es lo que verdaderamente las personas deseamos esta afirmación se queda corta ya que las personas buscamos la alegría y no el mero placer. De la alegría no se saca nada, una persona no le busca sentido a la alegría, la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Una persona que solo busque el placer nunca conseguirá la felicidad plena o bienestar absoluto al que llamamos gozo.
Ser feliz consiste en la capacidad de querer que poseemos las personas , significa armonía y amistad con uno mismo y con los demás. Cuando nuestros comportamientos solo funcionan por medio de estímulos nos falta la armonía con nosotros mismos y con los demás.
El capítulo 4 sigue el argumento propuesto en los capítulos anteriores, aunque aclara que el placer no nos proporciona la felicidad, pues sólo nos aporta el bienestar corporal.
También hace una diferencia entre el placer alto y el bajo, siendo el alto el que nos puede proporcionar alegría. Esta alegría es una consecuencia de experimentar la realidad, que es lo que en realidad buscamos equivocadamente en el placer.
Como la alegría, en la realidad, encontramos muchos otros valores: tristeza, veneración, respeto, amor, odio…; pero si sólo nos centramos en estos valores, no conseguiremos llegar al bienestar profundo, que se alcanza cuando dejamos de pensar en nosotros mismos. Pero este descentramiento supone todo un proceso, al que el libro trata como formación: “Proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, y conseguir la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo“. Esta definición de formación subraya la necesidad de abrirse a los demás para mejorar personalmente como persona.
Por último, se compara la pasión con los valores; mientras que la pasión te ciega y sólo eres capaz de ver egoístamente lo que a ti te apetece, conviene…, olvidándote de los demás, y dejándote llevar por lo fácil; los valores, aunque suponen un poco más de esfuerzo, porque primero hay que conseguirlos, permanecen siempre que los practiques.
Hola buenas tardes, soy Clara del Campo alumna de 2º de educación primaria.
Comienzo destacando las palabras mas relevantes del texto y a continuación intentaré relacionar unas con otras.
PLACER
ALEGRÍA
VALORES
GOZO
FORMACIÓN
APATÍA
CEGUERA DE LA PASIÓN
PASIÓN
IRA
COMPASIÓN
El placer es aquello que el ser humano desea para ser feliz junto con el bienestar.La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
Las sencaciones placenteras las causa algo, la alegría tiene en cambio, un objeto, un contenido.
Se le denomina valores a los objetos o contenidos de los sentimientos. Hay dos características que son obstáculos para los valores: La apatía y la ceguera de la pasión. Ambos no captan en su verdad la jerarquía de los valores.
Una frase que se puede destacar: la capacidad de los valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esta disposición. Ese conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, sino por la experiencia y la práctica.
Llamamos Gozo al bienestar más profundo. Para disfrutar del gozo hay que educar la formación, que es el proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal, a la objetivación y diferenciación de sus interese, y, con ello al aumento de su capacidad de dolor y gozo.
La intensidad del gozo es aquello que se experimenta.
La pasión nos enseña a descubrir valores pero no su jerarquía.
La ira no nos enseña que hay que hacer. Esta puede estar justificada y ser necesaria para sacarnos de la apatía ante una injusticia.
La compasión nos hace ver el sufrimiento ajeno, pero no nos enseña lo que hay que hacer, por compasión se puede hacer algo que en realidad no hace bien al que sufre.
Para terminar me gustaría destacar la frase: ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, y esto supone que debo continuamente poder querer.
Gracias.
¿Qué es lo que en verdad queremos?
En los capítulos anteriores se nos dieron dos opciones que no responden lleno ni con verdad porque no queremos placer, satisfacción y tampoco queremos la autoconservación. Qué queremos, queremos ser felices, queremos una verdad que se apoye en la realidad.
Esto es lo que intentará explicar poco a poco Spaemann en este capítulo.
Dice que el placer, la satisfacción es causado por algo, mientras que en lo que se refiere a la felicidad, nos alegramos con algo y de algo. La alegría por tanto tiene un objeto y un contenido, que son a su vez los valores. Los contenidos valiosos de la realidad se nos patentizan en los actos de alegría y tristeza, temor y esperanza…Estos contenidos valiosos de la realidad se nos manifiestan en la medida en que aprendemos a objetivar nuestros intereses, y estos supone un proceso de formación, es decir, sacar al hombre de sí mismo, paso fundamental para ser feliz.
Formar al hombre para poder establecer una jerarquía en sus intereses y valores. Pasa luego a decir que esta jerarquía no debe tener como eje vertebrador a la persona en sí misma porque se puede caer en el egoísmo, entonces cuál ha de ser el criterio de orden para establecer una jerarquía de valores. Una persona que es capaz de ver el valor de algo aunque se oponga a su inmediata satisfacción, se encuentra en una adecuada disposición para desarrollar su capacidad para conocer valores altos, e indica Spaemann que estos valores altos, aquellos que más producen gozo, requieren cierta disciplina para ser captados (atención).
Aparecen dos obstáculos para los valores: la apatía que incapacita a la persona para captar en su verdad la jerarquía de valores y la ceguera de la pasión que puede ayudarnos a descubrir valores pero a su vez nos desfigura la verdadera jerarquía de valores. Termina Spaemann diciendo que quien actúa dejándose llevar por sus pasiones, no hace justicia a la realidad.
Hola soy Paz Lavilla.
Lo que se me plantea leyendo este capítulo es que todos perseguimos la felicidad y se me ha quedado claro con el ejemplo del hombre de la máquina, que no nos cambiaríamos por él, independientemente del placer que tenga. Por lo que preferimos la realidad.
Por lo tanto queda claro que tenemos que buscar una felicidad que se apoye en la realidad.
Pero, el problema que yo veo es que NO nos queremos enfrentar a la realidad. Sabiendo que enfrentarse a la realidad consiste en conocer los valores de la realidad. Y creo que no lo hacemos porque nos da miedo. Nos conformamos con placeres parciales porque nos da miedo dedicar demasiado tiempo a algo que no nos va a satisfacer demasiado por el sufrimiento que lleva consigo. De aquí creo que se deriva uno de los obstáculos que muestra el libro, la apatía. El apático es el que se encuentra indiferente, no alcanza a ver la diferencia entre “un plato de lentejas y la primogenitura”, como pone en el ejemplo. Es decir, se conforma con lo primero que le satisfaga. Otro de los obstáculos que muestra es la pasión. Porque al contrario que el apático, el apasionado sí que descubre los valores pero NO los jerarquiza. Por lo que sólo actuar por ira o por compasión (sentimientos que se derivan de la pasión), no hace justicia a la realidad. Además la pasión viene y va, porque son sentimientos.
Por lo tanto, los maestros tenemos una gran labor para hacer. (En realidad pienso que no sólo los maestros sino cualquier persona que se encuentre con un apático o con un apasionado). Tenemos que educar la capacidad de gozo de una persona. De tal manera, que aprenda a NO conformarse con placeres inmediatos sino que sepa que satisfacen más y mejor los placeres que requieren mayor esfuerzo. Por otro lado, me parece una tarea VITAL la de enseñar a la gente a tener intereses, a interesarse por algo. Esto se traduce en la captación de valores. Porque de esta manera sabrá lo que quiere. Y al hacer una jerarquía de sus valores, se podrá superar la contraposición de los intereses.
Muchas gracias.
Hola, soy Ana Isabel López
Con la profundidad que escribe este capítulo tres el escritor Spaeman, me gustaría destacar la realidad que comenta sobre la actuación humana, como ese algo tan complejo que llama la “atención” pues, el ser humano cuando tiene un proyecto o un objetivo y se aprovecha de su inteligencia para ponerlo a la práctica requiriendo de su atención más profunda, cuando logra conseguir dicho reto, puede haber descubierto el provecho de algo que nadie, quizás hubiese apostado nunca y que, por medio de dicho interés que le ha dado esa oportunidad de conseguirlo, se podrá deleitar con ello y logra alcanzar un gozo que como dice el autor es el bienestar más profundo.
Por ello, creo que guarda relación con cualquier uso que se lleve a la práctica, no sólo en el caso de la lectura donde dice que: “lo que requiere más disciplina para ser captado es lo que al final produce más gozo” sino en todo lo que concierne a la vida en general.
Por último, creo que en el amor sucede un poco lo mismo siempre lo que cuesta un poco más es lo que causa más interés, por lo que uno se debe volcar para conseguirlo pero sin perder su dignidad humana ya que, es lo más valioso para los que son interesados y no para los que son más apáticos.
Muchas gracias,
Hola:
El capítulo tres comienza con la pregunta: ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Y como dijimos, lo que queremos es la felicidad pero apoyada en la realidad. Ni el principio de placer ni el de realidad describen, por sí mismos el fin último. El que tenga como fin último el bienestar subjetivo y el placer inmediato no experimentará el bienestar absoluto; que es el gozo.
Los contenidos valiosos son aquellos que nos producen el bienestar absoluto.
Según el autor los elementos esenciales para una vida lograda son tres:
•Creación de intereses objetivos.
•Conocimiento de valores de la realidad.
•Formación.
La captación de valores no se realiza de forma aislada. Cada valor tiene un “contravalor”. Pero no solo es importante captar valores, sino su jerarquía, es decir, la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos importante; lo cual es una condición para el éxito individual y la comunicación.
La pasión puede descubrir valores, pero no su jerarquía. La pasión nos ayuda a salir de la apatía; pero no podemos dejarnos llevar por los sentimientos porque no nos enseñan cómo actuar. Los valores se revelan gracias a los sentimientos y aunque las pasiones vayan y vengan, las cualidades de los valores permanecen.
Buenas tardes, soy Mª Ángeles Jiménez. Spaeman comienza este capítulo con un breve resumen del anterior, de tal modo que introduce lo que tratará en este apartado. En el capítulo anterior finaliza con la idea de que lo que afirma el hedonismo es que nuestro deseo es el placer, pero según Freud “el principio del placer encuentra su límite en el de la realidad” (p. 45). Pero del mismo modo que la afirmación que hace el hedonismo sobre el placer es falsa, esta hecha por Freud es errónea también. El deseo del hombre es una felicidad apoyada en la realidad. Esta al igual que el placer no describe el fin de la persona.
Normalmente hablamos de alegría y no hablamos de placer, esto es porque son términos con diferente significado pero están relacionados en algún modo. El placer esta causado por algo pero la alegría tiene, en cambio, un objeto y un contenido y de este modo existirán tantas alegrías como contenidos se den. Estos contenidos son los llamados valores y no son accesibles a la persona desde un primer momento. Para alcanzarlos el hombre debe salir de su encierro en sí mismo hacia la objetivación y la diferenciación de sus intereses mediante la formación aumentando así su capacidad de dolor y gozo. Esta formación es fundamental en la vida de la persona.
Dichos valores no pueden alcanzarse individualmente, es decir, uno por uno, sino que están jerarquizados de modo que una vez que una persona ha alcanzado un valor le es más sencillo alcanzar otros valores superiores. Para conocer la jerarquía es necesaria la formación del sentido de los valores y esto es condición para una vida individual exitosa y la comunicación con los demás. Para conocer los valores es necesario que la persona esté dispuesta a aceptarlos y someterse a ellos, si esto no se diese el conocimiento disminuiría. La importancia de los valores está guiada por el criterio del gozo, de su intensidad. De este modo los que producen mayor gozo son los más altos y así sucesivamente. Para que sean captados es necesaria una actividad y esta es la atención. Pero esta atención se puede ver obstaculizada por la apatía o por la ceguera de la pasión. La persona apática no capta la jerarquía de valores y la persona cegada por la pasión es responsable de dicha ceguera. La pasión le descubre valores a la persona pero no le es posible conocer su jerarquía. Esta no está siempre presente en la persona y cuando la persona no está apasionada los valores no desaparecen de ella, permanecen las cualidades que son reveladas a la persona por el sentimiento pasional de dichos valores. En conclusión “la pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor”.
Hola soy Carlos de educación física. En primer lugar me gustaría mencionar el punto de la alegría y el placer, donde destacaré que no podremos saber lo que es la alegría, ni experimentarla si perseguimos los placeres. Por tanto hay que apartar los placeres de nuestra lista de fines últimos.
Lo cuál es un poco complicado si no educamos correctamente los intereses. Ya que el niño puede pensar que vive para conseguir placeres, o puede que no distinga los placeres de la alegría, si nunca la ha experimentado. Por eso en ese sentido todos necesitamos tener una educación.
Esos intereses deben ser lo suficientemente sólidos para poderlos defender ante los demás, pero también deben ser lo suficientemente flexibles para ponerlos en común con los intereses de los demás.
Todo esto nos interesa en relación con los valores, los cuáles necesitamos desarrollar para alcanzar la felicidad, nuestro fin último. Curiosamente, en mi opinión, resulta que para alcanzar nuestro fin último debemos en cierto modo sufrir, ya que el desarrollo de los valores, no es un camino de rosas precisamente. Siempre es mucho más fácil recurrir a los placeres inmediatos, ¿no?, por tanto para lograr ser felices hay que recibir una educación muy completa y sólida para no dejarse llevar por el camino fácil y cuesta abajo de los placeres que no lleva a ningún sitio, pero que se recorre por inercia en el mundo de hoy día. Hay que ser lo suficientemente disciplinado, equilibrado, inteligente y fuerte para ver el camino de la felicidad (desarrollo de los valores), que es cuesta arriba, y decidirse a subirlo.
Pero en este razonamiento es imprescindible reconocer la verdadera felicidad porque mucha gente la relaciona con los placeres inmediatos, y esto es fruto de una mala educación, por eso como conclusión de este capítulo yo saco que hay que educar al niño en este aspecto primordialmente, ya que esto (reconocer el fin último de nuestra vida)es mucho más importante que dominar las matemáticas o la lengua o lo que sea.
Un saludo.
Voy a intentar hacer un resumen de este capítulo:
El principio del placer encuentra su límite en el de la realidad. Lo que deseamos es justamente realidad, una FELICIDAD que se apoye en la REALIDAD.
Siguiendo esta reflexión sobre lo que hace buena una vida, habríamos de distinguir entre placer y ALEGRÍA, pues existen especies de placer más altas que otras. Alegrarse de algo significa sacar provecho de algo. Se puede sacar provecho o no de un placer obtenido, de la alegría no se saca nada, es lo máximo que se puede sacar de algo.
Ese algo, los objetos o contenido de la alegría son los VALORES.
Tales contenidos valiosos de la realidad no nos resultan todos accesibles a la vez y desde el principio, se manifiestan en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses.
Llamamos FORMACIÓN a la objetivación y diferenciación de estos intereses del hombre y con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. Así la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad es un elemento esencial para una vida lograda.
No es posible captar aisladamente cada uno de los valores, pero sí puede establecerse una JERARQUÍA objetiva, desarrollando la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos. Ha de existir una medida común que sitúe los intereses en un orden según su rango y urgencia para poder superar la contraposición de intereses.
La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, aceptando que un valor pueda ser más importante que una inmediata satisfacción.
Este conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la EXPERIENCIA y la práctica.
Un criterio de valor podría ser la intensidad del gozo que se experimenta. Así los valores más altos o los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados, requieren de una ACTIVIDAD, y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
De modo que dos son los obstáculos para los valores: La APATÍA y la ceguera de la PASIÓN.
El apático no capta la jerarquía de valores.
La pasión nos descubre valores, pero no nos enseña lo que hay que hacer. Quien sólo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad.
La pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.
Hola.Soy Magdalena Laucirica.
Los hombres no necesitamos euforias,sino una felicidad que se apoye en la realidad.
El placer no es nuestro fin. Debemos hablar de alegria. De la alegria no se saca nada, pero sacar probecho de algo significa justamente alegrarse de algo. La alegria es lo máximo que se puede sacar de una cosa, tiene un objeto, un contenido. Llamamos valores a esos objetos o contenidos.
El contenido valioso de la realidad se nos hace presente en los actos de alegria y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Lo experimentará quien este en posición de prescindir de sí para poder gozar.
Formación llamamos al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal; a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. El conocimiento de los valores de la realidad es un elemento esencial para una vida lograda.
La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Cuando nuestros estados y comportamientos son sólo función de estimulos casuales y externos, y de los humores interiores, y cuando no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falla la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos. En este caso tampoco habré armonia con los demás.Y hablando de esa armonia,tiene que existir una medida común que situe los intereses y valores en una jerarquía, en un orden según su rango y urgencia, así se supera la contraposición de los intereses. Quien está dispuesto a aceptar el valor que se opone a su inmediata satisfación, es capaz de acciones valiosas. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye si no se da esa disposición. Los valores se alcanzan principalmente por la experiencia y la práctica.
Hay dos características que son obstáculo para los valores, la apatía y la ceguera de la pasión.
El apático no capta en su verdad la jerárquia de valores. Una vida desapasionada no es una vida buena. Quien no puede airarse ante la injusticia está falto de algo esencial y quien actua por pasión no está movido por valores, sino por su egoismo. El hombre no es un animal; puede cegarse artificialmente; puede actuar como si no viese. Pero tiene la responsabilidad de su ceguera. La pasión viene y va, pero permanecen las cualidades de los valores que se nos revelan gracias al sentimiento, a menudo pasional, de los valores.
En el cuarto capítulo habla, el autor, de la justicia. Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad. Objetivar nuestros deseos e intereses significa en primer lugar sujetarlos a una medida común, compararlos entre sí; solo así será posible que nos podamos poner de acuerdo con nosotros mismos y con los demás acerca de los intereses en conflicto. La realidad a la que debemos hacer justicia ante todo son los demás hombres. No hay ser humano sin los demás. Nadie puede vivir sin dar a su actuación,a su comportamiento, un sentido que sea comprensible hasta cierto punto por los demás.
La justicia es una virtud, es decir, una actitud del hombre. Puede ser exigida a todos, en todo momento y respecto de toda persona, ya que la exigencia de la justicia no requiere más que la relativización de las própias simpatías, deseos, preferencias e intereses.
Llamamos justo a aquel que, en los conflictos de intereses, examina "de que" intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto "de quien" son esos intereses.
La justicia reside ante todo en la imparcialidad.
Buenas noches: soy Loreto García-Quirós y voy a hacer un pequeño resumen con las ideas que mas me han llamado la atención sobre el capitulo 3:
El principio del placer encuentra su limite en la realidad. Lo que deseamos es justamente realidad(una verdad que se apoye en la realidad). La verdad es que tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que ni aisladamente ni en su mutua relación describen adecuadamente en que consiste nuestro ultimo fin.
El depresivo no saca provecho del placer obtenido mientras que el alegre lo hace sin que tenga que preguntarse que provecho saca de la alegría. De la alegría no se saca nada. sacar provecho de algo significa justamente alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
Llamamos valores a los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados. Quien convierte el placer en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar mas profundo que llamamos gozo. Lo experimentara aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido de la realidad.
Llamamos formación al proceso de sacar al hombre de su encierro en si mismo a la objetivación y diferenciación de sus intereses y con ello, el aumento de su capacidad de dolor y gozo.
A menudo escuchamos que la educación tiene como tarea fundamental que los jóvenes aprendan a defender sus intereses, pero quizás sea mas importante la de enseñar a los hombres a tener intereses, pues quien ha aprendido a defender sus intereses pero en realidad solo se interesa por el mismo, no puede ser feliz.
Debemos tener una jerarquía de valores que es la capacidad para distinguir aquellos valores mas importantes de los menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás; quien esta dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama un acción valiosa.
La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. La pasión viene y va, quien solo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad. La pasión nos pone tan solo en una primera reacción con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.
Buenas noches a todos.
Me parece muy acertado el ejemplo de Socrates para rebatir que el placer es el único fin apetecible.
Para que la felicidad sea real, es decir para que el placer sea real y no ilusirio, como un sueño, debe tener su base en la realidad.
Sin embargo un placer real no hace la hombre feliz, porque su contenido es un objeto.
La persona necesita implicarse en su vida, por eso igual que un catador de vinos necesita ser educado en el arte del vino, el hombre igulmente necesita ser enseñado a captar los valores porque los contenidos valiosos no nos resultan a todos accesibles a la vez y desde el principio.
Para alcanzar los valores más altos el hombre tiene que realizar un recorrido paradójico. Esaú y David hubieran tenido que negarse a sí mismos y hubieran alcanzado un gozo más profundo que un plato de lentejas y un adulterio que se convirtió en asesinato.
Elena Peñín Ramírez
Hola a todos.
Después de leer algunos de vuestros comentarios voy a plantear alguna duda. En el tercer capítulo dice: que cuando nuestros estados no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos. ¿Por este motivo debe existir un orden jerárquico en nuestros valores? ¿A qué se refiere con la base de la unidad? Otra pregunta que tengo es sobre el término “pasión”. Nosotros utilizamos esta palabra para expresar lo que sentimos hacia algo o hacia alguien con mucha fuerza de forma positiva. Sin embargo en el texto una persona que tiene “pasión” significa que actúa por egoísmo y no por los valores. Supongo que lo comentaremos en clase.
Un saludo a todos.
Buenas noches soy Ana Álvarez y voy a comentar el capítulo III “Formación o propio interés y el sentido de los valores”.
Que comienza planteando una pregunta ¿qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Y a lo largo del mismo desarrolla su respuesta, podríamos destacar como resumen: “todos perseguimos la felicidad” (esto queda muy claro con el ejemplo del hombre de la máquina, por el cual nadie nos cambiaríamos, independientemente del placer que tenga. Sino que preferimos la realidad).
Conociendo la felicidad como alegría, gozo y no como el placer. Si el placer fuera en fin último de nuestras vidas, nunca alcanzaríamos el gozo.
Además destaca un punto importante para alcanzar esta felicidad, la formación, como un medio para sacar al hombre de si mismo, enseñándole a tener intereses (si el único interés que tiene el hombre es el mismo, nunca alcanzara la felicidad.
Por otro lado en el capítulo también habla de la importancia de la jerarquizar los valores, la capacidad de distinguir lo más importante de lo menos. Y poner los medios para alcanzarlos, esto es lo que aporta la verdadera felicidad.
Gracias
Buenas noches soy Ana Álvarez y voy a comentar algunos aspectos del capítulo IV.
Spaemann explica tres objeciones respecto a la importancia que se otorga a los valores para tener éxito en una vida.
La primera, señala que hay valores en la vida que sólo van a ser conocidos o compartidos por una minoría y no por eso dejan de serlo. Aunque esos valores generen conflictos son necesarios para la superación de los mismos.
La segunda explica que los valores deben apoyarse no sólo en la definición del mismo sino también en un desarrollo práctico que lleve al crecimiento de la persona.
La tercera objeción dice que el lenguaje ayuda a comunicarnos y a expresar los valores pero a la vez limita también su amplio significado.
Por otra parte, explica la función de la educación advirtiendo que “hay que lograr que los alumnos sean capaces de hacer lo que quieran”. Deben aprender a guiar su vida hacia donde ellos quieren, no dejarse llevar. Por eso, es necesario enseñar a poner a los alumnos en la realidad partiendo de la suya propia, objetivando sus intereses y acercándolos hacia el bien y hacia la verdad.
El valor de la justicia se refiere a los demás. Tradicionalmente se refiere a “dar a cada uno lo suyo” -, según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Y esto se consigue, según el autor, mediante la superación de un conflicto a través de la comunicación. Sin embargo, la clásica definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley.
La justicia es una virtud, ya que es una actuación del hombre. Esta justicia a la que nos referimos debe ser exigida a todos los hombres. Justicia no significa que cada uno reciba lo mismo o contribuya lo mismo, sino dar a cada uno lo suyo.
En la sociedad de ahora existen relaciones económicas que no son simétricas. Si lo fueran, no existirían las injusticias, que se dan cuando los bienes acaban en las personas con más poder y mejor posicionadas. Por estas relaciones desequilibradas es necesario que los hombres ejercitemos la virtud con criterios distributivos.
Además de la proporcionalidad del trabajo, existe otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa: es decir, la que se encuentra en relación con las necesidades de una persona. Esto supone que una persona puede ser ayudada por otra persona, lo que denominamos “el amor al prójimo”, que se debe ejercitar en una sociedad justa.
Alegría y Placer
No siempre se entiende la terminología de estas dos palabras y se mezclan sus significados llegando así a confusión general en una sociedad que puede derivar a hedonista. En este capítulo se pone de manifiesto que uno puede: “no sentir placer y estar alegre o bien, sentir placer y no estar alegre”. Con estas dos premisas es claro que la alegría es un fin en sí misma y que el placer es adorno poniendo la alegría como “placer” superior (que se refiere más al espíritu) al mero placer físico.
Por esto precisamente el hombre es capaz de privarse por algo superior, por una alegría, por la felicidad.
(1º Parte)
Me gustaría apuntar varias cosas sobre el capítulo III:
(Débora Schack Lobato. 2ºEP.)
En la primera parte del capítulo, se afirma que lo que de verdad queremos y deseamos, es la realidad. De hecho queremos como fin último alcanzar la felicidad, pero una felicidad que se apoye en la realidad.
“Que se apoye..” Que parta de la realidad, que su origen sea la realidad, pero ¿Qué tipo de apoyo? Puede haber felicidades más o menos apoyadas en la realidad? ¿A más apoyo felicidad plena?
Esta claro que la felicidad es mayor, o al menos la satisfacción de conseguir algo es mayor, cuanto más nos haya costado conseguir la meta o deseo que perseguíamos.
Pero la felicidad es un estado interior de gozo, de satisfacción, de realización de uno mismo; un estado de ánimo al fin y al cabo, pero el más grande y dificil de alcanzar, aunque solo podamos saborearlo minutos, horas o incluso días.. ¿o tal vez más?
Puedo ser feliz, cuando hablo de mi vida en general, soy feliz por que tengo a gente que me quiere, por que tengo metas, deseos e intereses que llenan y ocupan mi vida, que la hacen más llevadera ante las adversidades, puedo considerarme en general como un hombre-mujer feliz, que aprovecha el tiempo y procura ser honesto, educado, cívico … etc. Pero, no siempre me encuentro en un estado interno de Felicidad, mi estado de ánimo es variable, influenciable por el entorno y mis pensamientos que de el hago ( de hecho hay personas de carácter más débil o demasiado empáticos...etc, cuyos estados de ánimo varían con más facilidad, aunque también encontramos el caso contrario).
Por tanto puedo considerarme feliz, aunque no siempre me encuentre feliz. ¿Curioso, no?
Si lo que de verdad y en el fondo deseamos y queremos es la realidad, ¿Por qué nos gusta evadirnos, por qué recreamos a veces una realidad ilusoria para sentirnos más cómodos o más felices?
¿La realidad es una o son muchas? La realidad es un todo por zonas.
La realidad en Siria es diferente de la realidad en Hawai, o en EE.UU. Pero, también hay una realidad o realidades que afectan a todas las zonas (aunque no siempre por igual) ¿Interesante , no?
Hola soy Fer Larrocha;
Alegría y Placer: No siempre se entiende la terminología de estas dos palabras y se mezclan sus significados llegando así a confusión general en una sociedad que puede derivar a hedonista. En este capítulo se pone de manifiesto que uno puede: “no sentir placer y estar alegre o bien, sentir placer y no estar alegre”. Con estas dos premisas es claro que la alegría es un fin en sí misma y que el placer es adorno poniendo la alegría como “placer” superior (que se refiere más al espíritu) al mero placer físico.
Por esto precisamente el hombre es capaz de privarse por algo superior, por una alegría, por la felicidad.
(Continuación...)
¿La Felicidad que se apoya en una realidad parcial es menor que la Felicidad que se apoya en la realidad total? He ahí la suerte del ignorante, ¿Cuanto menos realidad conoces más facilidd tienes para ser feliz? Pues depende de lo que entendamos por ignorante, pues un hombre sencillo, de campo, cuyas únícas preocupaciones son la siembra, la cosecha, el cuidado del campo para alimentar a su familia y poco más, seguramente sea más feli, que el hombre de medio-alto poder adquisitivo, economista, divorciado que vive extresado por la bajada del ibex 35 entre otras cosas...
Aunque parezca un ejemplo tonto, el economista, divorciado, con amplios conocimientos en su materia, conocimiento del mundo (en cuanto a economía se refiere), el cual ve las noticias en su estupenda tele de plasma ( pues es preso de la sociedad consumista en la que vive) y se “entera “ de lo que pasa en el mundo...etc le “cuesta” más ser feliz, que al bonachón hombre de campo, cuya única relación y conocimiento es la que establece con su entorno y con los materiales con los trabaja, pues nada más le interesa, pues no le afecta, y es feliz con lo que hace, pues no ha de realizar grandes empresas y su trabajo, aunque duro, no implica demasiado estres.
Por tanto, podríamos aventurarnos a decir que el “pobre” ignorante es más feliz, que el “afortunado” economista. Luego tendríamos que plantearnos otras cuestiones, tales como ¿Demasiado conocimiento de la realidad es bueno?¿A qué realidad nos referimos?¿A la realidad del mundo?¿A la realidad del hombre? ¿A la realidad del hombre en el mundo?
Hacer realidades a medida sería relativizar, ¿Se puede conocer la realidad global sin conocer las realidades pequeñitas que la forma? Te puedes hacer una idea, cuanto más aprendes,descubres o sabes, más realidad conoces...
Como conclusión cito a Spaemann ""Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer. Yo debo poder comenzar hoy algo sabiendo que mañana, si nada lo impide, lo proseguiré.""
En cuanto a la alegría ya al placer:
¿La alegría causa placer? ó ¿El placer causa alegría? Depende del placer, como diría el interlocutor “x” de Sócrates, existen especies de placer más altas. Supongo que el placer de rascarte la pierna si te pica es menor que el placer que provoca poder descansar después de una larga jornada de trabajo, ¿Cómo se mide eso? Imposible.
El placer aparece cuando satisfacemos una necesidad o apetencia corporal. Pero la alegría surge cuando hemos conseguido algo más elevado, cuando conseguimos una meta, hacemos realidad un deseo, o pasamos un buen rato con los amigos.
A continuación destaco las ideas principales que he subrayado en el libro.
- Ante la posible respuesta de que el placer es el único fin apetecible, Socrates plantea: "es de suponer entonces que será intensamente feliz aquel que siempre tiene sarna y puede rascarse de continuo".
- La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Nos alegramos con algo o de algo. Por tanto, existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
- Valores son los objetos o contenido de los sentimientos de alegría. Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema d esu vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo.
- Formación: objetivación y diferenciación de sus intereses, y con ello, al aumento de su capacidad de dolor y gozo. Hay que enseñar a los hombres a tener intereses.
- La captación de los valores tiene la particularidad de que no es posible captar aisladamente cada uno de ellos, sino tan sólo en los actos de preferir o preterir.
- La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
- Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo. Esto supone que debo continuamente poder querer.
- Cuando nuestros estados y comporamientos son sólo función de estímulos casuales y externos, y de los humores interiores; y cuando no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, entonces falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos.
- La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos. Este conocimiento se alcanza por la experiencia y la práctica.
- Dos obstáculos para los valores son la apatía y la ceguera de la pasión. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor, pero a la vez nos desfigura las propociones en que seben ser contemplados. El hombre tiene responsabilidad de su ceguera.
Leticia Cuevas
2ºLengua Extranjera
Este capítulo comienza con una pregunta ¿que es lo que de verdad y en el fondo queremos? La respuesta es sencilla, la realidad. Deseamos una felicidad que se apoye en la realidad. Viviendo en la realidad nos damos cuenta de que la alegría y el placer son cosas diferentes, se puede vivir alegremente teniendo dolores físicos, porque la alegria tiene un objeto y un contenido, es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Por el contrario, el placer esta causado por algo y "quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentara en absoluto aquel bienestar mas profundo que llamamos gozo".
Para aprender a gozar se debe llevar a cabo un proceso de formación del gusto, la formacion es el "proceso de sacar al hombre de su encierro en si mismo a la objetivación y diferenciación de sus i tereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y gozo". Los valores que producen mas gozo requieren una cierta disciplina para ser captados, pero podemos tener obstáculos para los valores: la apatía y la ceguera por la pasion. El apático no capta en su verdad la jerarquía de valores. El que actúa cegado por la pasión desfigura las proporciones, no actúa movido por los valores, sino por el egoísmo.
Hola soy Jorge Oliver de 2º de educación física.
Me parece importante hacer comprender a los niños la diferencia entre placer y alegría, felicidad. Me parece importante porque si no la entienden no van a alcanzarla.
El placer al igual que la alegría es un goce espiritual, lo que los diferencia es la naturaleza de origen de ese goce. El placer de nivel bajo, por así decirlo, es aquel originado en un ambito materialista, es decir, se acaba cuando las sensaciones y los estímulos se acban. Nunca nos satisfacerá este placer porque nos acostumrbamos y siempre buscamos más .Pienso que este placer es bueno pero no indispensable. El placer de nivel alto es el producido en un ámbito espiritual y que se acaba cuando el alma muera, nunca.El hombre no se puede acostumbrar al amor , luego no se acostumbra a su fin, Dios. Este placer si es indispensable, porque si lo alcanzamos significa que hemos alcanzado nuestra meta en la vida.
Hacer comprender a los niños que tomarse un helado es placentero pero que se acaba y no da felicidad es hacer que sapan elegir el peor hela do, es que sapan esperar e incluso que sepan renunciar para conseguir el goce de los demás y la felicidad propia.
Buenos Días;
El capítulo comienza con una pregunta bastante importante. ¿Qué es lo que de verdad queremos?
En éste capítulo lo que se intenta explicar es lo que refleja la realidad de la vida.. Y a que intentado responder a la pregunta, muchos quieren el bienestar y placer instantáneo, pero como dice Spaemann eso no do la felicidad ya que no se apoya en la realidad.
Una realidad placentera es aquella en la que se lleva con alegría es aquello de lo que no se saca provecho de algo, sino alegrarse de algo. Eta alegría tiene un objeto, algo valioso, esto es a lo que se llaman valores, aquellos que sacan al hombre a la realidad, esto también se le puede denominar intereses. Como dice el autor “la creación de interés, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda” pero estos valores deben tener una jerarquía , para poder distinguir lo más importante de lo menos importante es “una condición para el éxito de la vida individual”
Cabe destacar que hay dos características que son obstáculos para los valores la apatía y la pasión ambas muy relacionadas Ya que la apatía puede ser producto de esa insatisfacción por la no consecución de los intereses y la pasión es la mal formidad de aquellos intereses en las que se excluye de la ética. Es decir el intento de la consecución del interés sin mirar a quién pisoteo para conseguir tal fin.
Hola. Soy Natalia Lozano de L.Extranjera.
Comienzo señalando las palabras clave que aborda Spaeman en este capítulo 3 del libro, y seguidamente haré un resumen, intentando definir cada una de ellas. Son las siguientes en orden de aparición:
PLACER, ALEGRÍA, VALORES, GOZO, FORMACIÓN, ACTIVIDAD, APATÍA, CEGUERA DE PASIÓN, PASIÓN, IRA, CONVICCIÓN y COMPASIÓN.
El capítulo 3 comienza con una pregunta ¿Qué es lo que de verdad queremos? Según el hedonismo el hombre quiere el PLACER y el bienestar, pero realmente necesitamos algo más: mantenernos en el ser.
Sacar provecho de algo es alegrarse de algo, la ALEGRÍA es lo máximo que podemos sacar de una cosa. Hay tantos tipos de alegría como contenidos de la alegría se den, ya que la alegría tiene un objeto, un contenido.
Se le denomina VALORES a los objetos o contenidos de los sentimientos. El GOZO es el bienestar más profundo que se experimenta cuando alguien esté dispuesto a prescindir de sí mismo. A la inversa, cuando el hombre está encerrado en sí mismo lo llamamos FORMACIÓN.
Hay dos características que son obstáculos para los valores: La apatía y la ceguera de la pasión. En ambos casos no se capta la jerarquía de los valores, pone dos ejemplos bíblicos para así comprenderlas mejor que son la historia de Esaú (vendió a su hermano la primogenitura por un plato de lentejas=apatía) y el rey David enamorado de Betsabé (ceguera de la pasión).
Cuando realizas una acción movido por la pasión, no actúas movido por valores sino por egoísmo. La pasión nos muestra esos valores, pero no la jerarquía.
La ira no nos muestra lo que debemos hacer, nos seduce a una nueva injusticia.
La compasión nos hace ver el sufrimiento ajeno, pero no nos enseña lo que hay que hacer.
En conclusión, lo que deseamos es la realidad. Deseamos una felicidad basada en la realidad.
Buenas días, soy Aurora Amedey Ramírez, de 2º de Educación Primaria. Hoy en día es muy frecuente cambiar el significado de ciertos términos, es decir, se mal interpreta lo que es la felicidad, todos deseamos ser felices pero no de la misma manera, es aquí donde entra en juego el placer aquellas personas que su fin se ciñe al placer y su propio bienestar está ignorando un una felicidad más profunda. También tenemos que saber diferenciar alegría de placer. La alegría tiene un objeto y un contenido y a esto es lo que llamamos valores, justamente es esto lo que debemos formar debemos fomentarles a tener intereses todo esfuerzo tiene una mayor felicidad, es decir, se encontrara en armonía con uno mismo y con los demás. Existen unos valores pero ahora bien ¿Qué valor tiene más preferencia? Para ello tenemos que entender que el valor está por encima antes de mi propio placer con lo cual se realizaría lo que denominamos acción valiosa. No obstante se debe captar la jerarquía de los valores para actuar correctamente.
Por último añadir que dependiendo de los valores diferente será el gozo, es decir, cuanto más carácter tengo ese valor mayor será el gozo.
Un saludo.
Buenas tardes, soy María Moral de 2º de Ed. Primaria.
Me voy a centrar tan solo en los aspectos más importantes que me han parecido. Este capítulo, pienso que se apoya en cuál es la verdadera felicidad para el hombre: una felicidad que se apoye en la realidad.
El hombre está dotado de valores, los cuales deben educarse. Es necesario también que tengan un orden jerárquico, de esta manera podremos distinguir lo más importante de lo menos. Por ello, es importante que el hombre esté educado en virtudes, para poder llevar a cabo con conformemente sus acciones.
Si no tenemos ordenados nuestros sentimientos y placeres, no estaremos en armonía con nosotros mismos; pues como dice el autor, si somos incapaces de ordenar nuestros intereses desde un punto de vista objetivo, nos comportaremos como personas inmaduras. Quien solo se guía por la satisfacción personal, tan solo se centra en el placer.
Volvemos entonces a la importancia de educar en virtudes, para descentrarse uno de lo que tan solo le interesa. De esta manera ordenaremos nuestros sentimientos y placeres, de manera jerárquica; pues educar tan solo en valores, es imposible. Sería educar según el interés del que educa.
Un saludo y gracias.
Hola soy Fátima Carreño Echanove y me gustaría centrarme en responder a las preguntas que hace el autor al principio del capítulo:
¿Qué es conciencia?
Como es lógico el significado de conciencia no es evidente de antemano. El autor en una primera definición de conciencia dice “es algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente”.
Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre. La conciencia es condición de libertad, es decir, somos libres porque tenemos conciencia.
¿Qué hace la conciencia?
La conciencia tiene dos movimientos: el primero lleva a preguntarse lo bueno y lo recto en uno mismo partiendo de dialogar con otros. El segundo hace sopesar los pros y los contras de hacer una acción, la cual, el único responsable es aquél que la lleva a cabo. Aunque no siempre es correcta objetivamente, ya que uno cree que tal acción es la mejor solución en ese momento de acuerdo con sus conocimientos.
¿Tiene siempre razón la conciencia?:
No, no siempre tiene razón, por tanto:
¿Debemos seguirla siempre?
La conciencia no nos guía siempre correctamente aunque sí debemos seguirla, ya que uno debe hacer lo que tiene por objetivamente bueno y eso lo marca la conciencia. Aún así debemos tener en cuenta que no hay nada que sea objetivamente bueno.
“Es bueno lo que es bueno objetiva y subjetivamente”.
No hay criterio para distinguir si una conciencia es verdadera o errónea. Pero cuando uno es culpable y no se siente culpable debería tener una mala conciencia y revisar su acción, esto llevaría al arrepentimiento y a obrar de distinto modo la próxima vez en situaciones parecidas.
¿Hay que respetar siempre la conciencia de los demás?:
Sí, si la persona no hace lo que permite ni lo que mande su conciencia. El deber es seguir la conciencia de uno sin dañar a los demás.
Séneca dijo de la conciencia: “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.
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